Trabajadoras y trabajadores de todos los países, ¡unámonos!

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Las masas de Argelia y de Sudán se levantan contra los regímenes tiránicos de sus burguesías privilegiadas, la del FLN y el ejército en un caso, la del islamismo y la policía política en el otro. En Sudáfrica, miles de militantes obreros acaban de constituir un partido que se reclama de la revolución social, tras haber roto con los dirigentes confederales del COSATU y con el Partido «comunista» que gestionan el capitalismo con el partido de la burguesía negra ANC desde 1994.

En un mundo capitalista que corre hacia la catástrofe, son signos de que la clase obrera puede defenderse y salvar a la humanidad.

Las potencias imperialistas se disputan el mundo

Segunda economía mundial, China se ha convertido en un imperialismo de peso, por el montante de sus exportaciones, la constitución de grandes grupos empresariales (como Huawei, uno de los más aptos para el paso de las comunicaciones a la 5G que es un desafío mundial), sus compras de tierras cultivables y de empresas extranjeras o sus préstamos a estados en dificultades (entre ellos Venezuela y Sudán). Como el mundo ya está repartido desde hace tiempo, China solo puede ocupar un espacio propio en detrimento de las viejas potencias imperialistas (Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Gran Bretaña, Canadá…)

Para garantizar sus suministros y sus ventas, para defender los intereses de sus empresas multinacionales, el estado chino, al igual que sus rivales, fortalece su ejército y establece bases en el extranjero (Djibouti). China corteja a todos los amenazados por el imperialismo estadounidense, presentándose como el defensor del libre comercio mientras construye paciente y metódicamente su propia política imperialista en torno a las “nuevas rutas de la seda”.

EEUU, el imperialismo dominante, no podía ya soportar el debilitamiento de sus posiciones sin reaccionar, no solo frente al imperialismo chino, su rival más amenazante, sino también frente a todos sus otros competidores. Ya no puede soportar que alguien, como Siria, Irán o Venezuela, aprovechando su debilitamiento relativo, se atreva a desafiarlo.

Estados Unidos se apoya en su superioridad económica, cultural y militar. Continuamente multiplica la decisiones justicieras contra grupos capitalistas extranjeros. Desde la elección de Trump, las medidas proteccionistas (escalada de aranceles) han afectado a cientos de miles de millones de dólares en exportaciones europeas, canadienses y especialmente chinas hacia EEUU. La UE y China han tomado medidas de represalia simétricas contra las exportaciones americanas.

La guerra económica no es solo un factor de crisis económica, sino también de una creciente inestabilidad entre los principales países imperialistas y en cada país. En el Medio Oriente, los Estados Unidos han emprendido una lucha implacable para hacer retroceder y asfixiar a Irán. Trump da su bendición al estado colonial de Israel por la anexión de Jerusalén y Cisjordania. Los Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña … apoyan a la monarquía reaccionaria de Arabia Saudita en una guerra mortal en Yemen (en la que participó Sudán). Francia favorece en Libia la ofensiva del mariscal Haftar contra el gobierno apoyado por las otras potencias occidentales, especialmente Italia. También refuerza sus intervenciones militares en Malí y en la República Centroafricana.

Rusia tiene una base militar en Siria, consolida su control sobre Crimea y mantiene secesiones en Ucrania, Georgia y Moldavia. Las amenazas de intervención militar de Trump en Venezuela para precipitar la caída de Maduro también forman parte de la ofensiva estadounidense para recuperar el control de América Latina, al tiempo que les ofrece la posibilidad de expulsar a los inversores chinos y rusos de Venezuela. Turquía, con el consentimiento de Rusia y Estados Unidos, está llevando a cabo operaciones militares contra el movimiento nacional kurdo en Irak y Siria. China ocupa islas en su vecindario justificándolo con el militarismo en los estados capitalistas vecinos (Japón, Vietnam, Corea del Sur, Filipinas, Australia).

El ascenso de la reacción bajo todas sus formas

En todos los continentes, las libertades democráticas (el derecho a informarse, a debatir, a hacer huelga, a protestar, a organizarse …) están retrocediendo. Algunos trabajadores quedan reducidos a la esclavitud. Israel, los Estados Unidos, etc. construyen muros. Los refugiados son a menudo las primeras víctimas, pero todos los oprimidos y todos los trabajadores están amenazados. Se cuestiona el derecho al aborto, en los países donde ha sido alcanzado a pesar de las instituciones religiosas. El estado birmano extermina a los musulmanes; el estado turco ocupa militarmente el Kurdistán; El Estado español niega a los habitantes de Cataluña el derecho a decidir su destino.

No solo hay países que están atravesando crisis económicas graves (Venezuela, Argentina, Turquía …) sino que los estados capitalistas más avanzados están imponiendo desempleo, precariedad, retraso de la edad de jubilación, deterioro de los hospitales y la escuela pública, aumento de los alquileres … Los capitalistas recurren al chantaje para la deslocalización de factorías (dentro del mismo país o al extranjero).

En este contexto, los partidos tradicionales del capital están desgastados, socavados,desacreditados y no consiguen encontrar, o lo hacen a duras penas, una base suficiente en el marco de la democracia burguesa, más o menos parlamentaria. El empobrecimiento relativo o absoluto de capas cada vez más grandes de la población, no solo de la clase trabajadora, sino también de una parte de la pequeña burguesía, ya no les garantiza una base electoral estable. Muchos de sus electores se abstienen o recurren a partidos “populistas”, clericales, xenófobos o incluso fascistas. Todos los partidos burgueses, antiguos y nuevos, ondean la bandera de un nacionalismo más agresivo para desviar la ira de las masas contra “el extranjero”, externo o interno (migrantes, minorías religiosas …), para proteger a su propia burguesía y acentuar la explotación.

Los aventureros y los nuevos partidos xenófobos y clericales quieren hacer creer que se oponen al “sistema”, a la “oligarquía”, que representan “al pueblo” contra las “élites”: ganaron el referéndum en Gran Bretaña, ganaron las elecciones en Brasil, Italia, Austria, Turquía, India, Filipinas, Polonia, etc. Pero el repliegue nacional y la agresividad militar o el oscurantismo religioso, no resolverán para nada las dificultades de los trabajadores.

El éxito de los demagogos “populistas” y de los partidos fascistoides se apoya en la ausencia de una alternativa revolucionaria para la clase trabajadora ante el declive del capitalismo, ante su amenaza al medio ambiente, su crisis política y las tensiones internacionales.

Las burocracias sindicales y los partidos “reformistas” tradicionales ya no obtienen concesiones de su burguesía. El aparato sindical sabotea las resistencias con “días de acción” simbólicos e impotentes mientras colabora con los ataques patronales y del gobierno. A menudo, los viejos partidos social-patriotas (laboristas, socialdemócratas, “comunistas” …) son arrastrados por el mismo descrédito que los partidos burgueses tradicionales. El debilitamiento del SPD en Alemania, el PCF y el PS en Francia, la desaparición del PCI en Italia, el descrédito del PT de Brasil son ejemplos notables.

Para acabar con la barbarie capitalista

A pesar de la intensificación de las medidas para mantener la tasa de ganancia, a pesar de las restricciones de las libertades democráticas, a pesar de la instalación de gobiernos ultra-reaccionarios en varios países, en ninguna parte ha sido aplastada la clase obrera. En Brasil, los trabajadores asalariados, las mujeres, los estudiantes y los indios ya están levantando la cabeza, comenzando a unirse contra los primeros golpes del gobierno de Bolsonaro. En Hungría ha habido importantes manifestaciones contra Orban. En Italia, cientos de miles de trabajadores se han manifestado en Roma contra el gobierno de Salvini-Di Maio. En Argelia, millones de proletarios, jóvenes, mujeres y trabajadores por cuenta propia se están movilizando contra el régimen corrupto. En Sudán, por millones, las masas buscan acabar con el régimen islamista de opresión y robo que ha dividido aún más al país.

En Argelia, en Sudán, en Brasil, para que gane la inmensa mayoría, la de los explotados y los oprimidos, para derrotar realmente al sistema, hay que llevar a cabo la revolución social. Los trabajadores deben confiscar fábricas, minas, medios de transporte y de comunicación, bancos y tierras. Para organizarse en todas partes se necesitan asambleas, comités que elijan a sus representantes y se coordinen. ¡Todo el poder a estas estructuras! La Asamblea Constituyente o la transición democrática solo servirán para mantener a salvo el capitalismo y el aparato represivo, como sucedió en España, en Túnez o en Venezuela. Al mantenimiento del capitalismo, todos los « Estados Islámicos » añaden la opresión de las mujeres, de los jóvenes, de las minorías religiosas, de los homosexuales, como puede verse en el califato del EI, en Irán y en Sudán.

Lo que está a la orden del día es la huelga general, la autoorganización, la adhesión de los soldados conscriptos, ¡la toma del poder por los trabajadores de las ciudades y los campos!

En todo el mundo, la clase obrera y los jóvenes necesitan aire fresco, una estrategia de revolución permanente, una internacional comunista, para tomar el poder, para construir una sociedad sin clases y sin fronteras.

¡Contra el nacionalismo rancio de la burguesía acorralada y de sus agentes social-patriotas! ¡Viva la solidaridad obrera internacional! ¡Libertad de circulación de los refugiados y los trabajadores! ¡Fin de los bloqueos y de las expediciones imperialistas ! ¡cierre de lasbases militares! ¡Desmantelamiento de Israel por una Palestina unificada, democrática y laica en manos de los trabajadores árabes y judíos!

¡Reconstrucción de una internacional obrera sobre la base del programa de la Internacional Comunista de tiempos de Lenin y de la 4ª Internacional de tiempos de Trotsky!

¡Expropiación de los grupos capitalistas, control de la producción e intercambios en función de las necesidades sociales, no del beneficio privado! ¡Disolución de los cuerpos represivos y armamento de los trabajadores!

¡Contra la barbarie capitalista en todas sus formas: ¡revolución social, gobierno obrero!

¡Viva el socialismo mundial!

1º de mayo de 2019

COLECTIVO REVOLUCIÓN PERMANENTE

(Alemania, Austria, Canadá, Francia, Turquía )

FT-VP (Brasil)

INTERNACIEMA KOLEKTIVISTA CIRKLO