En nombre de la Biblia: Golpe de estado proimperialista en Bolivia

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Las luchas de clase en Latinoamérica y el imperialismo dominante

Latinoamérica es un subcontinente que desde hace tiempo es un laboratorio de revoluciones, contrarrevoluciones, luchas de independencia, luchas de clases exacerbadas y golpes de estado.

Hace mucho tiempo que toda América es capitalista. La sociedad está dividida entre burguesía, clases pequeño-burguesas y proletariado. Ciertamente, el sistema asalariado no es la única forma de explotación en Sudamérica y América central, pero la esclavitud contemporánea, el peonaje, la aparcería, el empleo doméstico… están subordinados a las relaciones de producción capitalistas mundiales.

En 1823, el gobierno de los Estados Unidos definió el subcontinente latinoamericano como su “patio trasero”: para explotar todo lo que fuera explotable por medio de los gobiernos burgueses que se consideraban los virreyes de una colonia. En consecuencia, la acumulación de capital es relativamente pequeña y la plusvalía resultante de la explotación de trabajadores y campesinos es parcialmente acaparada por el capital extranjero; sin embargo, hay capitalistas en la agricultura, el comercio, la banca, los medios de comunicación, la construcción, la industria manufacturera … Aprovechando el tamaño del país, de sus recursos naturales o su posición geográfica, algunos han podido desarrollar una base industrial e incluso grandes empresas capitalistas: Brasil, México, Argentina …

Pero Incluso en este caso, la base económica y social de la clase explotadora local es más débil que la de los países imperialistas, lo que explica la inestabilidad de los regímenes políticos y la interferencia recurrente del ejército en la vida política.

La burguesía nacional está tensionada entre dos orientaciones:

  • 1. capitular ante la dominación extranjera, contentarse con una porción reducida de plusvalía social, refugiarse en la protección estadounidense contra las masas;
  • 2. afirmar su independencia, para obtener una parte mayor de la explotación de los trabajadores y campesinos de su país, confiar en otra potencia imperialista (España y la Unión Europea, China, etc.).

Los intereses del capital extranjero y los del capital interno no siempre son los mismos y, a veces, entran en conflicto. Por tanto, es posible que, en condiciones favorables, el capital nacional se oponga a las exigencias del capital extranjero. (Trotsky, Discusión sobre América Latina, 4 de noviembre de 1938)

La orientación predominante en un momento dado en un estado determinado depende de los medios del chantaje y del grado de presión del imperialismo yanqui, de las rivalidades imperialistas en el mundo, del peso respectivo de las fracciones de la clase dominante local, de su relación con la clase obrera y las diferentes clases intermedias.

En última instancia, la burguesía nacional es incapaz de derrotar al imperialismo porque se niega a movilizar y armar a las masas del pueblo de su propio estado, temiendo por sus propiedades. Tampoco puede apoyarse en el proletariado internacional para debilitar a su adversario imperialista.

El APRA dice que no tiene ningún interés en ir mano a mano con los trabajadores en los Estados Unidos … La verdadera razón de esta actitud es que busca la protección de la Casa Blanca. No es un error ideológico, ni siquiera un error. Es un cálculo de la burguesía nacional del Perú. (Trotsky, Discusión sobre América Latina, 4 de noviembre de 1938)

En el siglo XX, el PRM-PRI en México, el APRA en Perú, el MNR en Bolivia, el PJ en Argentina, el FSLN en Nicaragua … pasaron del antiimperialismo proclamado y la movilización limitada de las masas a la defensa del orden burgués en busca de compromiso con la burguesía hegemónica. Solo la clase trabajadora puede garantizar la independencia nacional, aliándose con los campesinos trabajadores, los trabajadores urbanos del sector informal y los estudiantes.

Solo una vez la lucha nacional condujo a una revolución social, en Cuba de 1959 a 1961. El movimiento nacionalista pequeño burgués de Castro se vio obligado a armar al pueblo y expropiar el capital para resistir la amenaza estadounidense. De ello surgió un estado obrero, próximo al imperialismo más poderoso, gracias al ascenso revolucionario continental y mundial, que se apoyaba en la URSS. La “4ª Internacional” de Mandel, Hansen y Moreno se alineó con el castrismo, se opuso a la construcción de un partido obrero revolucionario en Cuba y promovió la guerra de guerrillas rurales en América Latina. Pero la usurpación del poder por la burocracia estalinista en la URSS facilitó la burocratización del estado obrero cubano. Guevara abandonó la isla e intentó, en vano, repetir la guerrilla campesina (foquismo), primero en Congo-Kinshasa y luego en Bolivia. La única victoria en la historia del ejército boliviano fue el aplastamiento de esta guerra de guerrillas en 1967 con la ayuda de los servicios secretos y el ejército de los Estados Unidos.

El asesinato del Che y el fracaso general de la OLAS ayudaron a alinear a Cuba con la URSS. En 1968, Castro ignoró la crisis revolucionaria en Francia, se opuso al comienzo de la revolución antiburocrática en Checoslovaquia e incluso se negó a condenar la masacre de estudiantes en México. En 1969, el Partido Comunista de Cuba apoyó al de la URSS contra el de China. Castro contribuyó directamente, utilizando el prestigio de la revolución cubana, al fracaso de la revolución proletaria en Bolivia en 1971, en Chile en 1972-1973, en Nicaragua en 1979-1980 …

Después de la revolución cubana, Los Estados Unidos organizaron sistemáticamente la contrarrevolución para no perder su hegemonía en América Latina. Ayudaron en los golpes de estado de la burguesía proimperialista y el ejército en Brasil (Mariscal Branco en 1964), en Bolivia (Coronel Banzer en 1971), en Chile (General Pinochet en 1973), en Argentina (General Videla en 1976)… Tras estos golpes militares, todas las organizaciones de la clase obrera fueron disueltas, numerosos militantes torturados, asesinados, encarcelados o forzados al exilio. Después de estos golpes militares, América del Sur se convirtió en el laboratorio de aplicación de políticas “neoliberales”: apertura al capital extranjero, liquidación de adquisiciones sociales. Las masas se hundieron en la miseria.

La dislocación de la 4ª Internacional, el restablecimiento del capitalismo en Rusia, el debilitamiento del movimiento obrero facilitaron, a finales del siglo XX y principios del XXI, la aparición de una nueva generación de movimientos burgueses “antiimperialistas” con base popular, despertando el entusiasmo de los herederos del estalinismo y de varias corrientes revisionistas del trotskismo (TMI grantista, LIS morenista, IQ pablista).

Cuando los partidos “populistas de izquierda” llegaron al poder (Alianza País en Ecuador, MVR-PSUV en Venezuela, MAS en Bolivia, etc.), se deslizaron hacia la reacción, lo que favoreció las maniobras de los partidos fascinantes y los gobiernos de los Estados Unidos (del Partido Demócrata o del Partido Republicano).

2003 : la crisis revolucionaria en Bolivia

Bolivia es un país vasto (1 millón de km2), poco denso (11 millones de habitantes), sin litoral (desde la derrota militar contra Chile en 1884), pobre (el cuarto más pobre del continente). Su burguesía es abrumadoramente “blanca” (de origen europeo), mientras que la población trabajadora es en su mayoría amerindia (procedente de 36 etnias), especialmente en los Andes. De ahí la heterogeneidad nacional: por un lado, las comunidades indias han estado aisladas y empobrecidas; por otro lado, las provincias orientales, las más ricas y las “más blancas”, aceptan mal la autoridad de La Paz. De ahí también la inestabilidad de la dominación burguesa: ha habido 188 golpes de estado en Bolivia desde la proclamación de independencia.

El país abunda en recursos. Su agricultura está diversificada, incluye el cultivo de coca, cuya hoja se usa tradicionalmente pero también se exporta como materia prima de la cocaína internacional. El 90% de las tierras del país son propiedad de 50,000 familias (blancas), el resto se distribuye entre 3 millones de pequeños agricultores (amerindios). La harina de soja, producida por la industria alimentaria de los grandes terratenientes del departamento de Santa Cruz, representó el 9% de las exportaciones de bienes en 2018.

A fines del siglo XX, las compañías petroleras multinacionales encontraron enormes yacimientos de gas. Actualmente, más del 77% de las exportaciones del país son materias primas: 33% de energía, 26% de minerales (oro, estaño, plata, etc.). Recientemente se han descubierto ingentes reservas de litio (un metal esencial, entre otras cosas, para la fabricación de baterías: 2 a 3 g por teléfono, 20 kg por automóvil eléctrico …), las mayores del mundo.

De 1990 a 2002, la pequeña burguesía indigenista se puso a la cabeza de grandes marchas de pueblos indígenas. Los cocaleros se enfrentaron a las exigencias de los Estados Unidos para que se erradicara el cultivo de coca. En 1997, Evo Morales, líder del sindicato de cocaleros, fundó el Movimiento al Socialismo, un partido de base campesina al que se unieron, en un primer momento, burócratas de los sindicatos obreros y antiguos políticos de “la izquierda”,y más tarde tránsfugas de “la derecha”.

En nombre del culto a la Pachamama (la diosa Madre Tierra), el MAS adopta una postura ecologista. Su “socialismo” no tiene nada que ver con el poder de los trabajadores. El MAS, que se presenta como opuesto a los partidos, substituye la lucha de clases con la oposición entre “el pueblo” (indígena) y “la oligarquía” (a la que acusa de antinacional). Si bien se opone a la opresión secular de la que son víctimas los pueblos amerindios, se propone encerrarlos en “comunidades” eternas. El MAS tiene como objetivo reemplazar al MNR, subordinar a los proletarios de origen amerindio a la pequeña burguesía indigenista que, a su vez, se subordina a la gran burguesía nacional.

El Guomindang en China, el PRM en México, el APRA en Perú son organizaciones muy similares. Es el frente popular en forma de partido. (Trotsky, Discusión sobre América Latina, 4 de noviembre de 1938)

Entre 2000 y 2005, Bolivia fue el escenario de un ascenso en la lucha de los explotados y los oprimidos (obreros, campesinos pobres, estudiantes, trabajadores independientes del sector informal, etc.). En junio de 2002, Gonzalo Sánchez de Lozada, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) fue elegido presidente con el 22.5% de los votos frente a Morales (MAS), que obtuvo el 20.9%. El MNR ganó las elecciones legislativas, pero, en ausencia de una mayoría parlamentaria, tuvo que aliarse con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Las movilizaciones fueron causadas por un plan del gobierno MNR-MIR, dictado por el FMI, que preveía la privatización de las empresas públicas, la erradicación de la coca, aumentos de impuestos y recortes salariales y de las pensiones. La decisión de Lozada de entregar los campos de gas natural a un consorcio de compañías petroleras imperialistas desencadenó el proceso revolucionario. Huelgas generales indefinidas, bloqueos de carreteras, manifestaciones masivas, unieron a los mineros y todo el abanico de trabajadores urbanos, bajo la dirección de la Central Obrera Boliviana (COB). A ellos se unieron en masa los campesinos pobres organizados por la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) que constituían la base social y política de Evo Morales.

En febrero de 2003, el ejército mató a 34 personas e hirió a más de 200 en manifestaciones contra la creación de un impuesto sobre los bajos salarios.

En octubre, la represión de las manifestaciones por la nacionalización del gas dejó sesenta personas muertas y cientos heridas. La movilización popular obligó a las direcciones de la COB, de la CSUTCB y de la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) de El Alto (una ciudad proletaria de un millón de habitantes adjunta a La Paz) a formar una “dirección única del movimiento” que llamó a una huelga general indefinida en todo el país. Surgieron formas de autoorganización y renació la Asamblea Popular, creada durante la revolución de 1971. En octubre de 2003, las masas derrocaron al presidente Lozada, que huyó a los Estados Unidos y dejó el poder al vicepresidente Carlos Mesa (también MNR) [CoReP, Por la Revolución Socialista en Bolivia, 10 de junio de 2005].

Pero la clase obrera al frente del movimiento y las masas populares fueron traicionadas por los aparatos de la COB y la CSUTCB que, junto al MAS, dieron por bueno al gobierno de Mesa y desmovilizaron, facilitando una salida política que salvara, una vez más, el estado burgués.

En abril de 2006, la SL de los Estados Unidos (que todavía cree que China es un estado obrero) decretó que ya no existe una clase obrera en Bolivia (y que, por tanto, implícitamente, no hay perspectivas de revolución social). Pero la clase obrera no ha desaparecido mucho más que la burguesía.

La sociedad latinoamericana, como cualquier sociedad (desarrollada o atrasada), está compuesta por tres clases: la burguesía, la pequeña burguesía y el proletariado. (Trotsky, Discusión sobre América Latina, 4 de noviembre de 1938)

A propósito de esto, hay que señalar que durante cada crisis revolucionaria (1952, 1971, 2003), los mineros han jugado un papel central a pesar de ser una minoría reducida. Y el proletariado no se limita a los trabajadores manuales en las industrias extractivas. La clase obrera boliviana ha jugado un papel social y político mucho mayor que su lugar en las estadísticas. Pero, por falta de partido, no puede llevar el movimiento a la victoria, como en la Rusia de octubre de 1917.

Sus dos partidos históricos se han hundido. El Partido Comunista Boliviano, nacido en 1926, encarnó la revolución rusa para las masas. Pero pronto se convirtió en estalinista, tras la burocratización de la URSS (1923-1927) y la posterior degeneración de la Internacional Comunista. Bajo el nombre de PIR (adoptado en 1931) en 1941 abandonó la lucha nacional para no ofender a Estados Unidos y Gran Bretaña, aliadas de la URSS en aquel momento. Esta traición permitió que parte del ejército encarnara el antiimperialismo y que la burguesía antiimperialista (MNR) se arraigara entre las masas, incluida la clase obrera. En 1950, el partido estalinista volvió al nombre de PCB y se alineó servilmente con el MNR.

Su rival más pequeño, pero implantado entre los mineros tras la 2da Guerra Mundial, el POR, sección de la 4ª Internacional, estalló en 1954, víctima también de su oportunismo ante el MNR (desde 1947, reforzado por el oportunismo del secretariado revisionista de la 4ª Internacional de Pablo, Mandel y Frank). Su mayoría, el POR dirigido por Hugo González Moscoso, fue reconocida como la sección oficial de la “4ª Internacional” , que capituló ante el nacionalismo burgués en toda América Latina. Después de la revolución cubana, cuando el “Secretariado Unificado” (Mandel, Hansen Moreno) se convirtió al castrismo, el POR-Combate se embarcó en una guerra de guerrillas rural. No jugó ningún papel en la revolución de 1970-1971.

De la minoría, una fracción se unió en 1954 al MNR. Otra fracción, el POR dirigido por Guillermo Lora (editor del periódico Masas) permaneció activo en la clase obrera pero alejado de la lucha para salvar a la 4ª Internacional. Durante el proceso revolucionario de 1970-71, el POR-Masas capituló, como el PCB vinculado a Moscú, el PCB-ML vinculado a Beijing y el ELN vinculado a La Habana, ante el general “antiimperialista” José Torres, lo que facilitó el sangriento golpe de estado del general Hugo Banzer, apoyado por el MNR, contra el proletariado desorientado y desarmado. En el exilio, los POR se incorporaron a un frente popular, el Frente Revolucionario Antiimperialista, constituido, por una parte, por un ala del ejército burgués alrededor de Torres más el MIR (una escisión del MNR), y por la otra parte por el ELN, PCB, PCB-ML, MIR, POR-Masas y POR-Combate. El POR-Combate se desintegró. En 1982, POR-Masas llamó a la “bolivianización del ejército” y “a poner el ejército al servicio de la clase obrera”. En 1985, sus candidatos obtuvieron menos del 0,8% de los votos.

En 2003, en ausencia de una dirección revolucionaria capaz de guiar a las clases trabajadoras, Evo Morales y el MAS controlaron la lucha popular, sofocaron los órganos pre-soviéticos y se prepararon para su llegada al poder en el marco de la democracia burguesa. Para canalizar la rebelión popular, el gobierno de Mesa convocó elecciones generales anticipadas (presidenciales y legislativas) en 2005.

2005: la elección del primer presidente indígena boliviano

A pesar de la campaña del estado norteamericano contra Morales, éste alcanzó la presidencia (con más del 54% de los votos) y el MAS ganó 72 diputados (de 130).

Al igual que Hugo Chávez, quien llegó al poder en 1998 en Venezuela, Morales se presentó en 2005 como “un revolucionario bolivariano, un partidario del socialismo del siglo XXI”. Era la primera vez que amerindio alcanzaba la jefatura de estado en Bolivia. Aunque desde 1993 hasta 1997 (gobierno MNR-MRTKL) ya hubo un vicepresidente indígena, Víctor Hugo Cárdenas. En cualquier caso, la edad, el origen étnico, el sexo o la orientación sexual de un presidente (o un primer ministro) no cambia la naturaleza del estado.

Evo Morales adoptó una postura bonapartista, de árbitro entre las clases trabajadoras y la burguesía, entre la burguesía nacional y la burguesía imperialista.

Estamos en el período en que la burguesía nacional intenta obtener un poco más de independencia respecto a los imperialistas extranjeros. La burguesía nacional se ve obligada a coquetear con los obreros y con los campesinos, y con ello aparece el hombre fuerte del país, orientado a la izquierda. (Trotsky, Discusión sobre América Latina, 4 de noviembre de 1938)

De 2005 a 2019, Morales jugó un papel decisivo en la continuidad del modo de producción capitalista y el estado burgués. El ideólogo y vicepresidente del MAS, Linera, explicó esto a la prensa desde el principio.

El gobierno del presidente Morales respeta la propiedad privada, respeta la religión, respeta la actividad del emprendedor, garantiza la educación privada … (García Linera, marzo de 2007)

Del mismo modo que el partido nacionalista indígena de Sudáfrica (ANC), con la ayuda del partido estalinista (SACP) y la dirección de la principal central sindical (COSATU), salvó el capitalismo en 1994 a cambio del acceso a la burguesía de una minoría negra de sus filas, el MAS no tocó el capitalismo, sino que creó una burguesía de origen amerindio.

En mayo de 2006, el gobierno anunció una ambiciosa reforma agraria, que preveía la confiscación sin indemnización de las tierras sin cultivar. Los grandes propietarios se opusieron por todos los medios, bajo el liderazgo de Reinaldo Díaz (Cámara de Agricultura del Este) y Fernando Camacho (presidente del comité cívico de Santa Cruz), capitalista y antiguo miembro de la UJC fascista.

En agosto de 2006, Morales convocó una asamblea constituyente para rectificar la constitución de 1967. Las múltiples versiones de la revisión del trotskismo (pablista, morenista, grantista, cliffista, lambertista …) reivindican el “frente único antiimperialista” y persisten en exigir una asamblea constituyente en las democracias burguesas. Pero esta consigna tiene un carácter progresista (radical democrático) solo en países que carecen de libertades democráticas elementales, como Rusia antes de 1917, China o la India de los años 1930. De lo contrario, es un nudo corredizo democrático atado al cuello del proletariado.

La consigna de una asamblea nacional o constituyente conserva todo su valor en países como China o India … Las fórmulas de democracia son para nosotros solo consignas temporales o episódicas en el movimiento independiente del proletariado, no una soga corrediza democrática atada al cuello del proletariado por los agentes de la burguesía. (4º Internacional, Programa de Transición, 1938)

El sistema multipartidista y las elecciones libres se proclamaron en Bolivia desde 1938 y el sufragio universal se aprobó en 1952 bajo la amenaza revolucionaria. En esas condiciones, la única función de la constituyente del MAS era alejar el espectro de la Asamblea Popular y legitimar el estado burgués. Según el Artículo 6 de la constitución, la bandera multicolor recientemente adoptada por los movimientos indigenistas andinos, la wiphala, se convierte en el segundo emblema del estado boliviano. La nueva constitución es un poco más laica, el cristianismo católico impuesto por el colonizador español ya no es una religión de estado. Etiquetándose como “multinacional”, establece como idiomas oficiales el aymara, el quechua, el guaraní, etc., promete más autonomía y facilita el referéndum. Limita la presidencia a dos mandatos. Cambia el nombramiento de los jueces. Pero el aparato represivo del estado (ejército y policía) queda intacto (Parte VII) y el Artículo 56 garantiza la propiedad privada. El gobierno no reforma el código laboral, ni el sistema fiscal ni la ley de herencia.

La política social del gobierno indígena se inspira en la de los gobiernos de frente popular liderados por el PT reformista en Brasil (2003-2011), mientras que la política industrial imita más bien la de la dictadura militar anterior del mismo país (1964-1985).

El gobierno aprobó una ley de nacionalización de hidrocarburos en mayo de 2006. Es una medida progresiva pero limitada. La medida se refiere a la materia prima, no a las filiales de grupos extranjeros y sus instalaciones. El Estado boliviano modificó los contratos con Repsol (España), Total (Francia), Exxon (Estados Unidos), British Gas (Gran Bretaña), Petrobras (Brasil) … Así recuperó una parte de la renta minera y energética. El gobierno la ha utilizado para mejorar las instalaciones públicas (carreteras, puentes, red de riego, teleférico de El Alto-La Paz, red de gas, escuelas, hospitales, etc.) y otorgar concesiones a las masas: aumento de salarios mínimos, bonos para la escuela …

En 2007, el estado decidió construir dos represas hidroeléctricas en territorio indígena (El Chepte, El Bala). En 2008, trató de establecer una empresa de fabricación de baterías (YLB).

De mayo a junio de 2008, los gobernadores de varios departamentos del este en poder de la oposición política (Beni, Chuquisaca, Pando, Santa Cruz, Tarija) volvieron la temática del MAS en su contra, apoyándose en los Comités Cívicos no elegidos que sirven para movilizar la oposición al MAS bajo la hegemonía de los grandes terratenientes y los capitalistas de la industria alimentaria. Organizaron referéndums para fortalecer su autonomía. El gobierno respondió con un referéndum nacional, en agosto, que ganó (67% de los votos) porque las masas se movilizaron contra los separatistas y sus pandillas fascistas. A pesar de este resultado, los gobernadores de Media Luna intentaron un golpe de fuerza anunciando la implementación de la autonomía, la ocupación de las administraciones públicas, el bloqueo de carreteras y aeropuertos. El 11 de septiembre de 2008, un grupo de campesinos que se dirigían a Cobija fue atacado por esbirros del gobierno regional de Pando, que asesinaron a 19 de ellos. Apoyándose en la indignación popular, el gobierno central logró restablecer el orden. En enero de 2009, ratificó la nueva constitución (61% de los votos a favor).

2009: Morales capitula ante «la oligarquía»

El MAS, al frente del Estado, en un primer momento integró con bastante facilidad a las “organizaciones sociales”. Las financió y otorgó cargos oficiales a los dirigentes a cambio de su apoyo. Incluso neutralizó a la COB. Asaltó las direcciones de las organizaciones e impuso a sus candidatos. Y en los casos en que no lo conseguía, las escindió (CIDOB), incluso llevó a los tribunales a los sindicalistas y responsables indígenas que se resistieron.

En 2009, Morales habló de “reconciliación nacional”, como en España, Sudáfrica, Chile, Argentina …

Ante la resistencia de los grandes terratenientes, representados sobre todo por el comité cívico de Santa Cruz, que fue el apoyo civil del pronunciamiento del general Banzer en 1971, el gobierno renunció a su reforma agraria. La deforestación continuó a gran escala en la Amazonía boliviana, a razón de 300.000 ha por año. Sirve para la cría de ganado y especialmente para el cultivo de soja de exportación. En diciembre, las elecciones generales dieron el 64,2% a Morales, 88 diputados de 130 al MAS y 26 senadores de 36.

En abril de 2010, en las elecciones regionales y municipales, el MAS colocó a varios políticos de “derecha” en la cabecera de sus listas: fue el caso de Luis Flores (Pando) o Roberto Fernández (Santa Cruz). Estas alianzas ya despertaron reticencias entre los campesinos trabajadores víctimas de las bandas fascistas.

En agosto de 2009, el gobierno autorizó la construcción por el grupo capitalista brasileño OEA de una nueva carretera a través del territorio indígena y el parque nacional Isiboro-Secure. Tras los enfrentamientos entre la comunidad indígena y la policía, durante una marcha de 2.500 amerindios en La Paz, en octubre de 2011, Morales canceló el proyecto.

En diciembre de 2010, el gobierno decretó un aumento en los precios del combustible, al que se opusieron el sindicato de trabajadores del transporte por carretera (propietarios de los numerosos autobuses) y también la principal central sindical, la COB, que apoyaba al régimen. El presidente retrocedió.

Con la crisis capitalista mundial de 2008-2009, el precio de las materias primas descendió. En 2011, para compensar ese hecho, el estado trató de aumentar las cantidades exportadas y autorizó la búsqueda de hidrocarburos en 11 de las 22 áreas protegidas. Dos organizaciones (CONAMAQ y CIDOB) se retiraron del Pacto de Unidad de organizaciones indígenas que apoyaba al MAS.

En 2012, los salarios de la policía se incrementaron en un 20%.

En mayo de 2013, el gobierno decidió modificar el sistema de pensiones de los asalariados. Se enfrentó a la huelga de los mineros por mejores pensiones. Envió a la policía. Cientos de mineros, de obreros de la industria, de trabajadores de salud y de la enseñanza fueron golpeados e imputados penalmente. Finalmente se alcanzó un acuerdo con la dirección de la COB.

En 2014, el gobierno designó al ex presidente Mesa (2002-2005), notoriamente vinculado a Estados Unidos, como portavoz oficial de Bolivia en relación con su demanda ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, para reclamar a Chile acceso al mar. Acto seguido, una ley autorizó el trabajo infantil a partir de los 10 años. El comercio de bienes con el extranjero se volvió deficitario, como antes de la nacionalización del gas.

Morales llegó, en 2014, al final de los dos mandatos presidenciales sucesivos (2005, 2009) previstos por la constitución de 2009. El Tribunal Constitucional decidió que la norma solo es aplicable a partir de su promulgación y que, por lo tanto, Morales tenía derecho a un nuevo y último mandato. En estas elecciones generales, Morales y el MAS ya no hicieron campaña con la vieja retórica antiimperialista y antiliberal, sino con el lema de la buena gestión: “Con Evo vamos bien”. Entre los diputados del MAS apareció una nueva camada proveniente de la oposición: Carlos Subirana y Muriel Cruz (Santa Cruz), Francisco Navajas y Neila Lenz (Tarija), Milton Barón (Chuquisica). Por el contrario, antiguos partidarios del MAS rompieron al punto de presentarse en su contra: Fernando Vargas (Partido Verde) y Juan del Granado (MSM). Morales ganó con el 61.4% de los votos y el MAS con 88 diputados de 130 y 25 senadores de 36. Sin embargo, su electorado se estaba desmoronando en sus bastiones (La Paz, Oruro, Potosí). Samuel Doria Medina recibió el 24,2% de los votos y su UD, la principal coalición de la oposición burguesa, 32 diputados. Granado solo obtiene 2.7% y Vargas 2.6%.

En 2015, el Estado redujo el tiempo de consulta con los pueblos indígenas sobre la explotación del subsuelo a 45 días en las 22 áreas protegidas, en lugar de los 90 días que había desde 2007. 4 soldados reclutas fueron asesinados en los cuarteles, sin que nunca se juzgara a los responsables. Desde 2004, 55 homosexuales han sido asesinados, y nunca se ha producido ninguna condena.

En febrero de 2016, Morales solicitó por referéndum el derecho a postularse por cuarta vez. La Organización de Estados Americanos (OEA), un organismo internacional bajo la influencia de los Estados Unidos, aprobó la organización del referéndum porque no tenía nada que temer de Morales. Con una participación de más del 84%, perdió con el 51.3% de noes, lo que refleja el descontento popular. Pasando del resultado, el 28 de noviembre de 2017, el Tribunal Constitucional decidió eliminar la limitación de los mandatos presidenciales.

En junio de 2018, Xi Jinping visitó Bolivia, que se ha adherido oficialmente a las “Nuevas Rutas de la Seda”, un proyecto imperialista chino que choca contra los intereses de su rival estadounidense. China es el primer proveedor de bienes de Bolivia, por delante de Brasil (18% del total en 2018) y es también su primer acreedor. En el mismo mes, Morales inauguró un nuevo palacio presidencial de 12 pisos (120 m) que sobresale por encima del centro histórico de La Paz. Incluye dos plantas para el Jefe de Estado, y en ellas un apartamento de 1,000 m2, con ascensor privado, jacuzzi, sauna, gimnasio y sala de masajes. En diciembre, el FMI felicitó a Bolivia.

En agosto de 2019, el gobierno cerró un acuerdo con el grupo capitalista chino Xinjiang TBEA para explotar los depósitos de litio de Coipa y Pastos y producir baterías … en China. En septiembre, los incendios devastaron más de tres millones de hectáreas.

10 de noviembre de 2019:

un golpe de estado orquestado por el ejército

Según la constitución, hay dos formas de ser elegido en la primera vuelta: obtener más del 50% de los votos o bien alcanzar una distancia de al menos un 10% con el siguiente candidato.

En octubre de 2019, Carlos Mesa – recuperado para la política en 2014 por el gobierno del MAS – fue candidato contra Morales en las elecciones generales, en nombre del Movimiento Demócrata Social (MDS). Según los primeros resultados, anunciados el 20 de octubre, Morales estaba a la cabeza (45%) pero no lo suficiente como para ser elegido en la primera vuelta (Mesa tenía casi el 38%). En la noche del 20 al 21, hubo manifestaciones en la calle en contra de este primer resultado, discutido por la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA). En otras palabras, las potencias imperialistas occidentales, que se habían acomodado a Morales entre 2005 y 2019, ahora piensan que hay que deshacerse de él. De la misma manera que, en 2009, ayudaron al ejército a derrocar a Zelaya en Honduras y en 2016 a expulsar al presidente Rousseff de Brasil [CoReP, Brasil: frente único obrero y autodefensa contra el presidente fascista y el ejército. 5 de noviembre de 2018]; o como en Venezuela, en enero de 2019, intentaron en vano derrocar al presidente del PSUV, debilitado por la depresión económica, [CoReP, Imperialistas ¡fuera manos de Venezuela! 26 de enero de 2019].

El 24 de octubre, se proclaman los resultados finales: el antiguo presidente sería reelegido con 10.57% de distancia respecto al siguiente (47% de los votos en Morales, 36.5% en Mesa), sin necesidad de una segunda vuelta. La mayoría de la población, con razón o sin ella, no lo cree. En la calle, los partidarios de Morales, que siguen teniendo un peso importante en el campesinado, se enfrentan a sus oponentes, incluidos los de las capas populares. Incluso en El Alto, bastión del levantamiento de 2000-2005, la población parece dividida. Los comités cívicos que lideran el movimiento son heterogéneos, pero la mayoría están bajo el control de terratenientes y capitalistas. El de Santa Cruz, cuyo presidente es Camacho, moviliza bandas cristiano-fascistas formadas por estudiantes ricos y lumpen. Otros líderes son indígenas, como Marco Pumari, presidente del comité cívico de Potosí. La policía, en su mayoría indígena, se amotina y arranca la wiphala de sus uniformes. Morales llama a los militares a restablecer el orden y pide el arbitraje de la OEA.

Bandas armadas atacan las casas de Morales y otros líderes del MAS, amenazando a sus familias. Camacho (Comité Cívico de Santa Cruz), enarbola una pistola en una mano y una biblia en la otra. El 10 de noviembre, la OEA decide que se celebren nuevas elecciones. Camacho posa de rodillas frente al palacio presidencial, ante una biblia colocada sobre una bandera boliviana, y declara que quiere “traer a Dios de vuelta al palacio presidencial”. El 10 de noviembre, también la burocracia de la COB le pide a Morales “renunciar, si es necesario para pacificar el país”. El mismo día, el comandante en jefe del ejército, Williams Kaliman, ordena “que el presidente abandone su mandato presidencial para permitir la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad”.

En la noche del 10 de noviembre, Morales obedece al Estado Mayor y renuncia, junto con el Vicepresidente Linera y los presidentes (MAS) de la Cámara de Diputados y el Senado, cuyas familias están amenazadas. Mesa saluda “el fin de la tiranía”. La embajada venezolana es atacada. La vicepresidenta racista del Senado, Jeanine Áñez (MDS) anuncia, Biblia en mano, que será presidenta interina.

El 11 de noviembre, miles de campesinos se manifiestan, incluso en La Paz y El Alto, contra el golpe. Morales pide a los trabajadores de salud y educación que pongan fin a la huelga.

El 12 de noviembre, Morales y Linera se exilian en México, las bandas cristiano-fascistas ocupan el palacio presidencial y queman la wiphala. Áñez se proclama presidenta en el balcón del palacio con el fascista Camacho a su lado. El 13 de noviembre, el gobierno de los Estados Unidos reconoce la presidencia de Áñez.

El 14, Áñez forma un gobierno que jura sobre la Biblia. Varios miles de trabajadores salen de El Alto al palacio presidencial de La Paz, enarbolando la wiphala, para denunciar el golpe y exigir la renuncia de Añez. Participan miles de miembros de la Federación de Maestros Rurales de la COB. Su líder, Andrés Huayta Álvarez, no tiene reparos en declarar a la prensa que, aunque esté a la cabeza de la manifestación, quiere facilitar las cosas.

Ciertamente no reconozco la legitimidad de Áñez, pero no exijo su renuncia. Después de todo, es un gobierno de transición. (Jornada en línea, 13 de noviembre de 2019)

El 15 de noviembre, la policía mata a 9 campesinos que se manifestaban en Cochabamba. El 19 de noviembre, el ejército desbloquea la planta de hidrocarburos de Senkata (El Alto), causando 10 muertes.

Hasta donde sabemos, actúan en Bolivia dos organizaciones que afirman “reconstruir” la IV Internacional. Al igual que la prensa burguesa boliviana, el grupo que mantiene el nombre de POR niega que haya habido un golpe. Casi identifica al MAS y a los fascistas.

La población de La Paz, El Alto y otras ciudades han vivido momentos de terror ante los ataques de las milicias furiosas del MAS y del lumpen, que han cometido todo tipo de vandalismo apoyados en las consignas: “Queremos la cabeza de Mesa y de Camacho”, “ahora sí, guerra civil!”. Evo ha renunciado, ha huido a México, pero ha hecho pagar cara su derrota, dejando atrás una secuela de destrucción y sangre. (Masas, 15 de noviembre de 2019)

LOR-CI, fundada en 2003 por activistas del PTS argentino, propone … una nueva Asamblea Constituyente.

Nosotros, la LOR-CI, participamos en la lucha para que el movimiento supere sus objetivos limitados en el marco del régimen político existente y, por lo tanto, que reabra de nuevo el proceso constituyente para imponer una verdadera Asamblea Constituyente libre y soberana. (La Izquierda, 17 de noviembre de 2019)

La ONU, la UE y la Iglesia Católica desempeñan el papel de intermediario entre el “gobierno provisional” de los golpistas por un lado, el MAS (que sigue siendo la mayoría en el parlamento) y las “organizaciones sociales” por el otro. El 23 de noviembre, la presidente golpista Añez y los representantes de todos los partidos parlamentarios anunciaron, en presencia del Estado Mayor del ejército, un acuerdo para organizar nuevas elecciones generales: la Ley de Régimen excepcional y transitorio. El MAS acepta que Morales tenga prohibido postularse. Los sindicatos de asalariados (COB) y campesinos (CSUTCB), las asociaciones indígenas (CIDOB, CONAMAQ, CSCIOB) y de mujeres (CNMCIOB) se comprometen a desmovilizarse y poner fin a los bloqueos de carreteras. El 26 de noviembre, se levantaron las barricadas de El Alto. En total, ha habido 32 muertos y más de 700 heridos.

El 29 de noviembre, el fascista Camacho, que siempre había dicho que se mantendría al margen de los partidos y las elecciones, anunció su candidatura para las elecciones presidenciales. El 16 de diciembre, Morales llama a una misión electoral de la ONU y al Papa para supervisar las elecciones de 2020. El 31 de diciembre, Pumari anuncia en presencia de Camacho que será su socio en las elecciones presidenciales, como candidato a vicepresidente. Y ello pese a que Camacho filtró a la prensa boliviana una grabación donde Pumari exige 250,000 $ para presentarse en su lista presidencial.

El antiguo dirigente del Comité Cívico de Santa Cruz, según una grabación, pagó $ 250,000 por la candidatura de Macro Pumari en las próximas elecciones. (Opinión, 8 de diciembre de 2019)

Por la independencia de clase y la revolución permanente

El 10 de noviembre el lugar de los comunistas estaba junto a los trabajadores y estudiantes partidarios de Morales, contra el pronunciamiento del ejército, la policía amotinada, los políticos reaccionarios y las bandas fascistas apoyadas por los estados saqueadores norteamericano y europeos.

Estamos perpetuamente en competencia con la burguesía nacional, pues somos la única dirección capaz de garantizar la victoria de las masas en la lucha contra los imperialistas extranjeros … En todos los casos en que la burguesía se enfrenta directamente a los imperialistas extranjeros o a sus agentes fascistas reaccionarios, nosotros les damos nuestro pleno apoyo revolucionario, preservando la independencia total de nuestra organización, de nuestro programa, de nuestro partido y nuestra total libertad de crítica. (Trotsky, Discusión sobre América Latina, 4 de noviembre de 1938)

Pero hay que constatar que, en 2003, cientos de miles de manifestantes se opusieron al gobierno del MNR; y en cambio, en 2019, solo unos pocos miles han apoyado al gobierno del MAS, porque la política de la burocracia privilegiada de Cuba, la de los partidos reformistas como el PT de Brasil, el PS y el PCCh de Chile, la de las camarillas nacionalistas encarnadas por el MAS, el PSUV, el FSLN, el PJ … le hacen el juego al capitalismo local y mundial.

La única fuerza capaz de vencer al imperialismo estadounidense y a la burguesía latinoamericana es la clase obrera. A pesar del golpe de estado, no ha sido aplastada. La última palabra pertenece todavía al proletariado de Bolivia, siempre que logre crear su partido.

Ante todo, todas las organizaciones obreras, campesinos y estudiantes, empezando por la COB, deben romper con todas las fracciones de la clase explotadora y defender un programa de acción del tipo:

  • ¡Liberación de todos los presos políticos! ¡Castigo a los culpables de las masacres de obreros y campesinos! ¡Defensa de las libertades democráticas, incluido el derecho de Morales a presentarse!
  • ¡Aplicación de la ley de 2013 contra la violencia contra las mujeres! ¡Educación sexual, anticoncepción y aborto libres y gratuitos!
  • ¡Protección de la salud de los trabajadores en los sitios de extracción y de las poblaciones vecinas! ¡Alto a la deforestación en la cuenca del Amazonas!
  • ¡Aumento de salarios y disminución del tiempo de trabajo! ¡Educación y salud gratuitas! ¡Transporte público y vivienda de calidad y asequibles!
  • Expropiación de los latifundios, fábricas, minas, bancos, telecomunicaciones, de los grandes medios de comunicación, universidades privadas … ¡bajo control obrero y popular!
  • ¡Separación completa de la religión y el estado! ¡Ninguna subvención a ningún culto bajo ninguna forma!
  • ¡Contra los ataques fascistas y contra la represión del estado, constitución de comités de autodefensa y milicias populares! ¡Llamamiento a los suboficiales y soldados reclutas a que abandonen los cuarteles para unirse a las milicias populares! ¡Desarme y disolución de la policía y el ejército profesional!

Actualmente, todos los órganos del estado burgués en Bolivia (gobierno, justicia, parlamento, policía, ejército) sufren una crisis de legitimidad. Para aprovechar esto, los obreros, los campesinos, las mujeres trabajadoras, los trabajadores informales de las ciudades y los jóvenes en formación deben movilizarse para construir órganos de autoorganización que den lugar, a escala de todo el país, a la formación de una Asamblea Popular democrática y representativa de las masas en lucha, una alternativa al gobierno golpista. Al armarse, los explotados y los oprimidos podrán dar el poder a los soviets, establecer un gobierno obrero y campesino, abrir la vía a la Federación Socialista de América.