Alto a la masacre de Palestinos !

Publicada el .

 

Tiroteo deliberado contra civiles

El Estado norteamericano siempre ha apoyado al Estado colonial sionista, igual que siempre ha apostado por la monarquía absoluta, clerical y antisemita de Arabia Saudita. Con el refuerzo de Irán y del imperialismo ruso en Siria, con un cierto alejamiento de Turquía, Trump, flanqueado por generales y jefes torturadores de la CIA, ha modificado la política del imperialismo americano. Ha vuelto al acuerdo negociado sobre la producción nuclear iraní, en detrimento de los pueblos de Irán que creían que finalmente escapaba del bloqueo; le ha otorgado al gobierno islámico turco el derecho a intervenir en Siria e Irak, autorizándolo a masacrar a los kurdos del PKK-PYD-KCK junto con los islamistas sirios; alienta al próximo monarca saudita que bloquea Qatar y destruye Yemen; apoya al primer ministro racista y militarista de Israel que estrangula la Franja de Gaza, prosigue la colonización de Jerusalén y Cisjordania, y redobla su política de terror contra los palestinos.

¿Qué ha significado, en la práctica, el traslado de la embajada en Israel anunciado por Trump el 6 de diciembre de 2017 ?

  • El 15 de diciembre, el ejército israelí mató a 4 palestinos que protestaban e hirió a 160.
  • En la noche del 8 al 9 de enero, el ejército israelí bombardeó una base militar siria. El 9 de abril, lo repitió.
  • El 16 de enero, el Estado americano congeló más de la mitad de los pagos previstos a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, empeorando la dramética situación de Gaza, bajo el bloqueo de Israel y Egipto.
  • El 30 de marzo, el ejército israelí disparó munición real en Gaza contra los manifestantes pacíficos de la Marcha del retorno: al menos 17 palestinos muertos y 758 heridos. El 6 de abril, el ejército volvió a disparar munición real: al menos 9 palestinos murieron (incluido un periodista) y varios cientos resultaron heridos. El 13 de abril, un palestino fue asesinado y hubo 120 heridos por balas. Los soldados disparan fríamente a los manifestantes a varios cientos de metros de la frontera.

Por el frente obrero unido contra el terrorismo de estado israelí

Francia ha invitado a Israel a la “moderarse”. Arabia Saudita ha retomado la posición de los dos estados. Jordania y Egipto han condenado la masacre. Turquía ha protestado con más fuerza.

Pero los palestinos no pueden confiar en los estados burgueses de la región. La monarquía aplastó la resistencia palestina en Jordania en 1970-1971. Los cristianos-fascistas del Líbano liquidaron en 1982 a miles de refugiados palestinos con la ayuda del ejército israelí. El régimen del Baas sirio  golpeó militarmente a la resistencia palestina en 1983. Los gobiernos egipcio y sirio reprimieron el movimiento revolucionario de 2011, cuya victoria podría abrir una perspectiva para los palestinos.

El 4 de abril, el futuro rey de Arabia declaró que Israel tiene derecho a existir.

Yo creo que los palestinos y los israelíes tienen el derecho de tener su propia tierra. (Mohamed Ben Salmane, The Atlantic, 2  de abril de 2018)

La mayor parte de los estados vecinos están sobreexplotando a los refugiados o trabajadores migrantes palestinos y los discriminan. Irán y Turquía oprimen a sus minorías nacionales, incluidos los kurdos. Turquía todavía es miembro de la OTAN liderada por los Estados Unidos. Turquía y las monarquías del Golfo ayudan a los islamo-fascistas que oprimen a las mujeres en Siria e Irak, que han exterminado a los activistas sindicales, las minorías religiosas y las minorías nacionales. Egipto recibe armas y dinero de los Estados Unidos y bloquea la Franja de Gaza.

La mejor ayuda para los palestinos es la lucha por derrocar a los gobiernos que apoyan al Estado sionista. En todo el mundo, principalmente en los Estados Unidos e Israel, todas las organizaciones que reclaman trabajadores deberían exigir:

  • ¡Fin de la colonización actual de Jerusalén y Cisjordania!
  • ¡Levantamiento del bloqueo de Gaza por parte de Israel y Egipto!
  • ¡Destrucción del muro del apartheid!
  • ¡Liberación de todos los presos palestinos!
  • ¡Derecho al retorno de los refugiados y sus descendientes!
  • ¡Ni armas ni ayuda militar para Israel!
  • ¡No a las amenazas militares contra Siria o Irán!

El sionismo alimenta el antisemitismo

En esta cuestión como en las demás, la clase obrera mundial está paralizada por la política de sus direcciones. Los partidos laboristas o socialdemócratas y los partidos procedentes del estalinismo apoyan la solución “de los dos Estados”, lo mismo que algunas organizaciones centristas (SPEW, SAlt, LO, NPA…). Esto equivale a poner en pie de igualdad a un estado colonial respaldado por todos los imperialismos y a una nación oprimida. Esto equivale a ratificar la colonización violenta de una gran parte de Palestina y la creación de bantustanes bajo la bota de Israel en el resto del territorio.

La solidaridad proletaria exige que nunca mantengamos una actitud puramente formal hacia la cuestión nacional, sino que siempre tengamos en cuenta la diferencia obligatoria en el comportamiento del proletario de una nación oprimida hacia la nación opresora. (Lenin, 31 de diciembre de 1922)

El estado israelí y el movimiento sionista, el imperialismo estadounidense y sus aledaños intentan equiparar los antisionistas con los racistas antijudíos. Por ejemplo, en Francia, Mélenchon, el líder de La Francia Insumisa, fue expulsado el 28 de marzo de una manifestación de protesta contra un crimen sórdido con connotaciones antisemitas. ¿Su crimen? ¡Apoyar la campaña de boicot a Israel (BDS)! Otro ejemplo, la prensa burguesa británica ha acusado, una vez más, a Corbyn, el líder electo del Partido Laborista, de antisemitismo. ¿Su crimen? ¡Haber pasado la noche del 2 de abril con Jewdas, un grupo de judíos no sionistas de su circunscripción electoral!

Ciertamente, existen antisionistas que son antisemitas, pero también hay muchos pro-sionistas que son antisemitas, en la tradición de Lord Arthur Balfour o Lord Winston Churchill. Los gobiernos pro-sionistas de los EE.UU. y la UE tienen fuertes vínculos con las monarquías absolutas e islamistas que difunden por todo el mundo el Protocolo de los Sabios de Sion, un libelo anti-semita realizado en 1901 por la policía zarista y citado abundantemente por Hitler.

Los comunistas internacionalistas que han estado luchando contra el racismo y el colonialismo durante 170 años no tienen lecciones que aprender de gente como Trump y Netanyahu. El movimiento sionista a menudo se adaptó al antisemitismo a principios del siglo XX porque estas dos corrientes reaccionarias compartían la idea de que los judíos eran inasimilables en los países en los que vivían. Ante el peor antisemitismo de la historia, el nacionalismo burgués judío apenas se opuso al Tercer Reich y algunos de sus líderes incluso colaboraron con los nazis. No fue sino después de la Segunda Guerra Mundial que el Holocausto sirvió de pretexto para que la burguesía sionista colonizara Palestina.

El estado israelí está construido sobre el racismo y la violencia contra los árabes de Palestina. El proyecto sionista consiste en rechazar la integración de los judíos en los países donde viven e instalarlos en Palestina, que ha sido el terreno de múltiples mestizajes étnicos y luchas religiosas violentas. El estado israelí se estableció en 1947 con el apoyo de los Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y la URSS. En 1948, durante la Nakba, 700,000 palestinos huyeron del ejército israelí y sus exacciones. El Partido Laborista israelí y el Sindicato Sionista Histadrut pidieron la exclusión de los árabes del empleo.

De ese modo, el nacionalismo burgués judío transformó a una pequeña minoría de los judíos del mundo en opresores. La consecuencia fue la persecución y la emigración forzosa de judíos establecidos en el norte de África y Oriente Medio durante dos milenios, que no eran colonos pero que sirvieron de chivos expiatorios de los regímenes nacionalistas burgueses árabes. El sionismo también ha facilitado el nauseabundo antisemitismo de los islamistas en todo el mundo.

Por una Palestina unificada por la revolución socialista

Para obtener de la ONU y de los Estados Unidos un estado junto a Israel, el nacionalismo pan-árabe burgués (Fatah, FDLP) firmó los Acuerdos de Oslo en 1993 (solo el FPLP se opuso, mientras permanecía en la OLP dirigda por Arafat). El resultado fue la continuación de la colonización de Jerusalén y Cisjordania, la construcción del muro del apartheid, la destrucción repetida de la Franja de Gaza en 2008, 2012 y 2014, la represión sistemática, los asesinatos y las encarcelaciones de palestinos. Otra consecuencia ha sido, en ausencia de una perspectiva proletaria, el surgimiento del islamismo anteriormente muy minoritario (Hamas, DJihad …) entre los palestinos. Esto ha permitido a Hamas tomar el control de la Franja de Gaza.

Pero Hamas y Fatah tienen en común estar dirigidos por burgueses, oponerse a la lucha del proletariado palestino, depender de los estados burgueses vecinos y ser incapaces de dirigirse a los trabajadores de Israel (árabes o judíos). Además, se han acercado entre ellos en los últimos meses bajo la presión del general Al-Sissi, el presidente de Egipto que reprime  toda oposición política y participa en el bloqueo de Gaza.

El fin de la opresión nacional de la que son víctimas los árabes palestinos pasa por la destrucción del estado racista, belicista y colonialista de Israel, instrumento del imperialismo occidental en Asia occidental. Contra todas las burguesías (americana, hebrea, árabe, turca, persa…), la movilización de los trabajadores en Jerusalén, Cisjordania, Gaza, Israel, Jordania, Turquía, Egipto, Túnez… establecerá una Palestina laica y multiétnica en todo el territorio de Palestina, en la que árabes y judíos,  musulmanes, israelitas, cristianos y ateos puedan vivir juntos. Jerusalén, con sus tradiciones multiculturales, probablemente sea la capital de este estado obrero. Una Palestina así sería viable solo por la extensión de la revolución, la abolición de las fronteras heredadas de la colonización y el establecimiento de la federación socialista de Levante. Sólo una internacional obrera (y partidos obreros revolucionarios en cada país) podrá llevar a cabo un combate así.

La clase obrera, agrupando a los campesinos y estudiantes con ella, es la fuerza social que es capaz de acabar con la colonización sionista en Palestina y la dominación imperialista sobre Oriente Medio,  emancipar a los jóvenes y las mujeres,  dar tierra a los campesinos, formación a la juventud, empleo a todos y garantizar el desarrollo económico.

14 abril 2018

 

Colectivo Revolución Permanente (Alemania, Austria, Canadá, Francia)

Internaciema Kolektivista Cirklo (Estado Español)

Patronsuz Dünya (Turquía)

Tendência Marxista-Leninista (Brasil)