Contra toda junta militar en Burkina Faso: ¡Gobierno Obrero y Campesino!

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El Presidente que acaba de ser expulsado por las masas de Burkina Faso, Blaise Compaoré, era un militar formado por el Ejército francés. Compaoré defendió los intereses de la burguesía francesa contra los de su rival británico en la guerra civil de Sierra Leona, de 1991 a 2002. Financió la campaña de Chirac en 2002. Burkina Faso alberga una base militar francesa de donde la aviación y los mercenarios de las fuerzas especiales francesas pueden defender en toda la región los intereses de Areva, Total, etc. El frágil capitalismo burkinés está dominado por los grupos capitalistas extranjeros, en particular franceses: 45 filiales están presentes en la mayor parte de los sectores de la economía: agricultura (algodón), agroalimentaria, industrias de transformación, BTP, logística y transportes, así como en la terciaria (servicios, banca, seguros).

El “África Francesa” nunca ha observado mucho la democracia. En 1987, Compaoré asesinó y sustituyó al Presidente Thomas Sankara, un nacionalista que intentaba aflojar la presión del imperialismo sobre Burkina Faso (ex – Alto Volta). Es probable que el Estado francés y sus servicios secretos hayan estado coludidos con el golpe de Estado.

A finales de 1998, es asesinado el periodista Norbert Zango. El régimen intenta presentar su liquidación como un accidente. Su entierro en Uagadugu se transforma en una manifestación contra Compaoré y su partido.

A principios del 2011, Justin Zongo, un alumno de secundaria de Koudougou, muere luego de una paliza en una comisaría de policía. El régimen afirma que murió por enfermedad. Se desatan enfrentamientos en Koudougou entre policías y colegiales, con saldo de varios heridos. Durante las semanas siguientes la rebelión de los jóvenes gana otras ciudades, como Uagadugu y Ouahigouya, y luego se extiende a otras capas sociales en todo el país. El balance es de 19 muertos. El Ejército burgués entra en crisis. A lo largo del 2011, Sarkozy sostiene a Compaoré a brazo partido. En diciembre de 2011, Ségolène Royal viaja a Burkina y felicita a Compaoré.

El dictador es recibido en el Eliseo por Hollande en septiembre de 2012. El 2013, se despliega a mil de soldados de Burkina Faso en el norte del país para supervisar la frontera maliense y nigeriana. La base militar francesa sirve de aeropuerto a los aparatos del Ejército francés para intervenir en Malí. Compaoré envía a Malí 650 soldados en apoyo a la MISMA, es decir, al imperialismo.

En agosto de 2014, una manifestación reúne a 100.000 personas que protestan contra el proyecto de enmendar la Constitución para permitir al Presidente, en el poder desde 1987, tentar un quinto mandato. Compaoré ya había tenido éxito en 1997 y en el 2000, y un proceso similar ha sido puesto en práctica recientemente en Argelia, Chad, Camerún, Togo, Gabón, Guinea Ecuatorial, Angola, Uganda y Yibuti. A principios de octubre, Hollande, preocupado por el mantenimiento del orden burgués, aconseja a Compaoré renunciar y retirarse. Éste se obstina sin embargo y anuncia el 21 de octubre su proyecto de revisión constitucional, lo que desencadena un movimiento semejante al de la juventud y la población al norte del continente, en Túnez el 2011 o en Hong Kong en septiembre. Las libertades democráticas son indispensables para el proletariado y éste es también la única fuerza social que lucha realmente por ellas. Cientos de miles de jóvenes y trabajadores protestan en todo el país. En Uagadugu, los manifestantes atacan la Asamblea Nacional de mayoría CDP, la televisión nacional, el Palacio presidencial (donde la guardia dispara contra los manifestantes).

Ante la amplitud de las manifestaciones – hasta 1 millón de personas para un país con 17 millones, de los que la mayoría no había nacido cuando Compaoré tomó el poder – que provocaron al menos un muerto y la huelga general, y probablemente bajo la presión de los imperialismos francés y norteamericano, Compaoré disuelve al Parlamento y el Gobierno, declara el estado de emergencia y luego dimite finalmente, a cambio de un puesto en una institución internacional. El Estado Mayor intenta, obviamente, robar su victoria a los trabajadores y a los jóvenes que pusieron en riesgo su vida para expulsar al tirano capitalista al servicio del imperialismo: “el Ejército designó el sábado 1 de noviembre al Teniente Coronel Isaac Zida para dirigir el período de transición” (Joven África, 1 de noviembre).

Los partidos burgueses expresan su confianza en los jefes militares. Ahora bien, el proletariado y la juventud de Egipto que expulsaron a Mubarak el 2011, sufren de nuevo el despotismo del Estado Mayor vendido al imperialismo norteamericano, repuesto en el poder con el apoyo de los partidos “democráticos”, del Partido Comunista Egipcio e incluso de los Socialistas Revolucionarios. Para tomar el poder y acabar con los generales, unirse a los trabajadores vecinos y a los del resto de continentes, cuestionar las fronteras coloniales y aplastar al fascismo islamista, los trabajadores de Burkina Faso necesitan dotarse de Consejos Populares y de su propio partido obrero, revolucionario e internacionalista.

¡Ruptura de todas las organizaciones de trabajadores con el imperialismo, los capitalistas, los partidos burgueses y el Estado Mayor! ¡Desarme de todas las tropas que dispararon a los jóvenes y los trabajadores desde el 2011! ¡Armamento de la población! ¡Control de los trabajadores sobre la producción, la distribución, los bancos! ¡Anulación de las deudas de Burkina Faso y las deudas de los trabajadores campesinos! ¡Expropiación de los grupos capitalistas! ¡Consejos Populares! ¡Gobierno Obrero y Campesino! ¡Cierre de la base francesa con el apoyo de todas las organizaciones obreras francesas! ¡Estados Unidos Socialistas de África!


3 de noviembre de 2014

Colectivo Revolución Permanente
(Francia, Austria, Perú)