Respuesta al camarada Antonio Bórmida

No creer que nuestros tiempos son los mismos que para la clase

30 de agosto de 2008

Estimados camaradas de la LSI,

A nombre del Groupe Bolchevik, la célula central agradece al camarada Antonio haber examinado, en su carta del 14 de diciembre de 2007, la táctica electoral formulada en enero de 2007 por un pequeño grupo que interviene en un país alejado y que utiliza otra lengua.

Ella aprecia también la voluntad de basarse en la experiencia de la Internacional Comunista de tiempos de Lenin, la Oposición de Izquierda y la 4ª Internacional del tiempo de Trotsky, en una época en la que la aplastante mayoría del movimiento obrero rechaza su herencia, de manera abierta (la socialdemocracia, los supervivientes del estalinismo) o vergonzosa (los epígonos del trotskismo).

Para el camarada Antonio, la táctica del GB es “ecléctica” e “incoherente”; tiene efectos desastrosos:

Con su posición Uds alimentan la confusión de los trabajadores en lugar de ayudar a clarificarla. (Sobre el caracterización del PS y las tácticas electorales, p. 1)

La célula central no se ofusca por este severo juicio. La responsabilidad de los cuadros del PRS y la LSI es criticar nuestra política electoral si consideran que es la cuestión esencial de la lucha de clases en Francia o que es el principal error del Grupo Bolchevique.

La célula central hizo traducir la crítica del camarada Antonio y sometió la traducción al camarada para que la compruebe (“Sur la caractérisation du PS et les tactiques électorales”, Chronique du GB, vol. 7 Nº 1). Las células discutieron. Sobre esa base la célula central me encargado responder, lo que he hecho con la misma franqueza. Obviamente, esta respuesta no compromete a cada miembro del grupo y aún menos a los otros camaradas del Colectivo.

Sé que las secciones de la Internacional “Socialista” contemporánea son en América Latina partidos burgueses y que el PRS (La Causa Obrera) no se enfrenta a partidos obreros burgueses de masas puesto que el nacionalismo burgués ha ocupado este lugar en Argentina. Comprendo también que el camarada Antonio quiera curar al GB del lambertismo que capituló efectivamente toda una época ante la socialdemocracia.

Comenzar un debate internacional por una cuestión electoral en Francia no es un buen método. Si las corrientes comunistas están de acuerdo sobre los grandes acontecimientos de la lucha de clases y sobre la estrategia revolucionaria, las cuestiones electorales se solucionarán fácilmente. Pero voy a intentar responder, en el terreno que el camarada Antonio eligió.

En mi opinión, su contribución sufre de tres defectos: es unilateral y simplificadora, da la espalda a la posición de la 4a Internacional, no desemboca en ningún consejo práctico, mientras que el debate con MI de Alemania manifiesta la persistencia de la ilusión de un “movimiento trotskista”. En cuanto al núcleo de verdad que contiene la argumentación, para que devenga útil, es necesario dejar de aislar al PS del resto del movimiento obrero francés, es necesario dejar de aislar al PS de Francia del resto de la socialdemocracia, es necesario analizar los partidos “socialistas” y los partidos “comunistas” como un aspecto particular de la lucha entre las dos grandes clases.

  • Finalmente, una cuestión sin respuesta: ¿qué era necesario hacer en la elección presidencial de mayo de 2007 en Francia?

La crítica se basa en menos de dos frases del editorial de nuestro boletín de enero. El único texto diferente utilizado es una traducción gruesa de una respuesta de la CC del GB al camarada Walter Daum de la LRP (que había inventado también una regla permanente de nunca votar por un partido reformista), sin que el camarada Antonio dé su opinión sobre este debate (aunque la LSI discute con el Colectivo y la LRP).

Así pues, la contribución del camarada Antonio no tiene en cuenta ni la actitud del grupo francés ante la anterior consulta electoral (el referéndum de 2005 en el cual el Grupo Bolchevique llamaba a la abstención), ni la resolución de su conferencia de 2006 (que examina precisamente la cuestión de los partidos obreros burgueses), ni el editorial siguiente, de marzo de 2007. Por tanto, eso habría evitado prestar al Grupo Bolchevique un análisis que no es el suyo, es decir que un partido obrero burgués es un partido que es votado por los trabajadores.

Pienso que es interesante, que los camaradas de la LSI, conozcan los argumentos del GB, como el pasaje que precede a la cita:

El PS defiende a “Francia” desde 1914 y el PCF desde 1934. No movilizan ya desde los trabajadores, sino que se dirigen a los “ciudadanos”, a los “franceses”. Con todo, los trabajadores se vuelven periódicamente hacia ellos, como intentan servirse de los sindicatos a pesar de la corrupción de sus aparatos dirigentes. Lo harán mientras no dispongan de formas de organización superiores, es decir de los consejos obreros y de un partido obrero revolucionario.

Por eso, el proletariado y una parte de la juventud intentarán utilizar las urnas para realizar lo que las direcciones sindicales, el PS, el PCF, sus suplentes de LO y el LCR, les impidieron hacer por la lucha de clase desde la primer vuelta de la elección presidencial de 2002. En la primavera 2007, millones de trabajadoras y trabajadores votaron en la elección presidencial (luego en las elecciones legislativas) para barrer a Sarkozy, a Villepin, a Chirac (y también contra los otros candidatos burgueses Le Pen, Villiers, Bayrou, Voynet…). Es probable que, por deseo de eficacia electoral, el voto de los obreros y empleados beneficie al PS, más que al PCF, al LCR y a LO, sin que haya no obstante muchas ilusiones hacia Royal y el PS.

…y el apartado que sigue:

No obstante, en el marco del Estado burgués y el método de producción capitalista, ninguna elección solucionará los problemas decisivos de la clase obrera y la humanidad: racismo, desempleo, pobreza, guerras, crisis económicas, medio ambiente… Será necesario una política muy diferente a las uniones de izquierda – frentes populares y a la colaboración con la burguesía, es decir la expropiación del capital y la revolución. Será necesario una democracia muy superior a la de la 5ta. República gaullista, es decir, la de los consejos obreros. Será necesario actuar a otra escala que la de las estrechas fronteras de Francia, la de los Estados Unidos Socialistas de Europa y la Federación Socialista Mundial (“Para deshacerse de Sarkozy y Le Pen, es necesario romper con la burguesía y abrir la vía del Gobierno Obrero y el socialismo”, Révolution Socialiste n° 22, p. 5)

El camarada Antonio ignoraba quizá la existencia de la Resolución de la anterior Conferencia del Groupe Bolchevik (Construir un nuevo partido comunista e internacionalista para solucionar la crisis del movimiento obrero por la delimitación de los revolucionarios y por la política del frente único, 29 de octubre de 2006); en cualquier caso, conocía el número siguiente de nuestro boletín que precisaba la posición del grupo en vísperas de la elección presidencial de mayo de 2007 y de las elecciones legislativas de junio de 2007:

Si hubiera en este país un partido obrero revolucionario, presentaría candidatos a las elecciones legislativas y a la elección presidencial para defender el programa comunista ante los millones de trabajadoras y trabajadores. Si una organización defendiera las reivindicaciones obreras, el derribo del Estado burgués y la expropiación de los grandes grupos capitalistas, el Grupo Bolchevique le aportaría su apoyo.

Ningún partido obrero lleva la campaña sobre este terreno. Esto deviene en una agravación de la confusión política que pesa sobre la clase obrera. Por consiguiente, el Grupo Bolchevik no puede apoyar ninguna candidatura. Sin embargo, llama a las trabajadoras y a los trabajadores que pueden y que desean votar a elegir, en la primera vuelta, una candidata o un candidato de una organización resultante de la clase obrera (PS, PCF, LCR, LO) contra todos los candidatos burgueses. Por las mismas razones, el Grupo Bolchevik llama, si una candidata (o un candidato) de una organización obrera pasa a la segunda vuelta, a aportarle su voto, o si no a abstenerse.

Esta actitud se deriva de toda la tradición marxista, que incluye que la clase obrera debe oponerse al enemigo de clase en toda circunstancia. Pero la historia contemporánea también puso de manifiesto que nada fundamental cambia por las urnas. Cuando el resultado le agrada, la burguesía invoca la democracia para legitimar la explotación y la opresión; cuando el resultado le desagrada, defiende a pesar de todo sus privilegios por todos los medios, del chantaje al golpe de Estado. Por lo tanto, aunque la lucha por el frente único de clase incluye un aspecto electoral, ella se desarrolla en primer lugar en los lugares de estudio y trabajo, en la calle y en los barrios populares…

El proletariado tiene la capacidad de bloquear todos los ataques de los cuales es objeto, ya que él produce la casi totalidad de las riquezas sociales y es largamente la clase social más numerosa hoy. Si se decide a enfrentar a la minoría capitalista, congregará a una gran parte del resto de los trabajadores y a la mayoría de juventud y estará en condiciones de superar a los cuerpos de mercenarios de la burguesía, instaurar una verdadera democracia sobre el modelo de la Comuna de París o de los Soviets de 1917. El Gobierno de los trabajadores resultante abrirá la perspectiva de los Estados Unidos Socialistas de Europa y la Federación Socialista Mundial.

Para eso, los trabajadores más resueltos necesitan agruparse bajo la bandera roja, reencontrarse con el marxismo, crear, en las propias luchas y por la delimitación más estricta frente a la colaboración de clases y el chauvinismo, un nuevo partido obrero, realmente socialista, realmente comunista, por lo tanto revolucionario e internacionalista (“Para frenar la ofensiva de la burguesía, será necesario otra cosa que papeletas de voto”, Révolution Socialiste n° 23, abril de 2008, p. 7-8)

Incluso la cita elegida por el camarada Antonio prueba que la consigna del GB no era el voto por el PS:

Los bolcheviques no se oponen a la expresión, por deformada y limitada que sea, de la lucha entre las clases durante las elecciones. En lal primera como en la segunda, en las presidenciales como en las legislativas, los votos de las trabajadoras y trabajadores no pueden ir sino a los partidos y organizaciones obreras (PS, PCF, LO, LCR), nunca a los candidatos de formaciones burguesas (“Para deshacerse de Sarkozy y Le Pen, es necesario romper con la burguesía y abrir la vía del Gobierno obrero y el socialismo”, Révolution Socialiste n° 22, p. 5)

Claramente, se trataba de un voto por cuatro formaciones: el Partido Socialista, el Partido Comunista Francés, Lucha Obrera o la Liga Comunista Revolucionaria en la primer vuelta de la elección presidencial del 22 de abril de 2007; luego para la candidatura que, entre ellos, figurara en la segunda vuelta de la elección presidencial del 8 de mayo. Se trataba también de un voto PS, PCF, LO o LCR en la primer vuelta de las elecciones legislativas del 10 de junio de 2007 y, si hubiera una segunda vuelta en la circunscripción, por el/la que eventualmente se presente a las elecciones legislativas el 17 de junio.

¿Por qué el camarada Antonio no reprocha al Grupo Bolchevique el voto por el PCF? En función de su definición, el PCF es adelante un simple partido burgués:

Entre los comunistas que ejercen una actividad profesional, el peso de los obreros se reduce: representaban el 45,5% de los miembros en 1979, ya no son más que un 31,3% en 1997. (Fabienne Greffet, Le PCF, in Pierre Bréchon, Les Partis politiques français, La Documentation française, 2005, p. 136)

El camarada Antonio no trata de la verdadera consigna del GB. La transforma en voto al PS, sin nunca pronunciarse sobre las otras candidaturas, de modo que los militantes del Grupo Bolchevique ignoran si era necesario en la primera vuelta, abstenerse, votar PCF, votar PCF-LO-LCR o votar LO-LCR…

  • Al principio, una definición tan simple como falsa

El análisis del camarada Antonio parte de cosas que existirían en sí mismas, sin relación entre ellas, del tipo: A es A. El cree disponer así de clasificaciones simples y definitivas (“partido obrero burgués”, “situación prerevolucionaria”, “partido toda la clase obrera organizada”, “frente único”, “gobierno obrero”, “elecciones”, “propaganda”…).

Insistimos en nuestra preocupación central: nosotros no consideramos que el PS sea un partido obrero. (Sobre la caracterización del PS y las tácticas electorales, p. 3)

Bastaría con aplicar estas definiciones para determinar la táctica. Así pues, si el fenómeno a pertenece al tipo A y si el fenómeno b pertenece al tipo B, entonces a no está incluido en B (véase la lección de táctica I, abajo); si A reúne las características Z e Y, y si b no incluye ni Z ni Y, b no pertenece a A (véase la lección de táctica III, abajo); etc.

He aquí cuatro ejemplos:

Las definiciones correctas permiten comprender qué es una elección.

1. El frente único es para la acción.

2. Las elecciones son para la propaganda.

3. Conclusión: el frente único no se aplica a las elecciones.

Nosotros creemos que, de ninguna manera es una táctica para las elecciones o sólo puede serlo en determinadas circunstancias muy particulares. La política de frente único, es para la acción, no para la propaganda ni – por lo tanto – para las elecciones. (Sobre la caracterización del PS y las tácticas electorales, p. 2)

Por la negativa, se puede probar que cualquier otra definición del partido obrero burgués es falsa.

1. Como el peronismo tiene un electorado obrero,

2. Si el PS fuera un partido obrero debido a su apoyo electoral,

3. Entonces, sería necesario votar en Argentina por el PJ.

Uds caracterizan al PS como un partido “obrero-burgués” y dicen que votan por el PS un gran porcentaje de obreros. Sin embargo eso no hace a la caracterización de un partido, ya que de otra manera deberíamos creer también que el peronismo en Argentina, o el partido de Chávez son partidos obreros. (p. 1)

El método desemboca en una receta infalible para las elecciones.

1. Es necesario reunir dos condiciones para apoyar un partido burgués (sic) en elecciones: en una situación revolucionaria o al menos prerrevolucionaria, el partido burgués en cuestión debe tener una composición trabajadora.

Las condiciones para la táctica del “apoyo crítico” son la composición obrera del partido burgués-liberal-reformista, una situación como mínimo prerrevolucionaria, y determinadas relaciones de fuerzas entre la burguesía y el partido obrero que pusieran la cuestión del gobierno obrero a la orden del día. (p. 4)

2. El PS no tiene composición obrera.

Nuestra caracterización es que el PS es un partido burgués y no obrero-burgués. (p. 5)

3. Conclusión: no es necesario votar por el PS.

En este sentido creemos que Uds. cometen un error al caracterizar al PS como un partido obrero, y al decirle a los trabajadores franceses que el voto por el PS es un voto de clase contra la burguesía. (p. 1)

Proceder diferentemente no se ajusta a la lógica.

1. Apoyar a un partido obrero burgués en elecciones tiene por objetivo que los obreros hagan la experiencia de este partido en el poder.

2. Solamente el PS puede acceder al poder (esta premisa es implícita en el texto).

3. Conclusión: si el PS fuera un partido obrero burgués, sería necesario llamar a votar solamente por el PS.

La táctica de Uds, por un lado es incoherente, porque si Uds caracterizan que el PS es un partido obrero-burgués (y utilizan la táctica de Lenin con el Partido Laborista inglés por analogía), deberían haber llamado a votar por Royal exclusivamente y no por todos los partidos “obreros” por igual, para que los obreros hagan la experiencia con los dirigentes del PS en el poder. (p. 3)

Incluso dentro del marco de la lógica formal, la contribución quedaría criticable, en particular sobre la “situación prerrevolucionaria”, la “propaganda”, la “táctica de aplicación permanente”.

El camarada Antonio no ve la inconsistencia de sus dos condiciones de la lección de táctica III de arriba con la sugerencia de Trotsky al SWP de apoyar la candidatura del PC-USA contra los partidos burgueses, en la elección presidencial de 1940 a los Estados Unidos (p. 5). Es dudoso que el PC-USA comportara una mayoría de obreros; es seguro que la coyuntura no era prerrevolucionaria.

En la lección de táctica II arriba, el camarada coloca que las elecciones son para la “propaganda” (premisa 2) olvidando que las elecciones son quizá “propaganda” para la organización comunista, pero no para la mayoría de la clase obrera y las masas medio-proletarias. En efecto, el problema es que la mayoría de los trabajadores creen, ene esta etapa, que las elecciones permiten representarlos e influir en el Estado. Para ellos, el voto es una forma de “acción” (premisa 1) y no de “propaganda” (premisa 2). Esto obliga a la organización comunista a participar generalmente, es la táctica habitual en tales ocasiones, aunque el camarada dice que ninguna táctica es de aplicación permanente (p. 5).

De cierta manera, su observación no se aplica a la elección presidencial y a las elecciones legislativas que tienen normalmente lugar en Francia cada cinco años, ya que una consigna que aparece cada 5 años no puede ser calificada de permanente. No obstante, no hay una táctica única ante las elecciones; en mi opinión, la organización comunista no llama a votar por otro partido en las siguientes situaciones:

· la organización comunista debe boicotear el escrutinio en algunas situaciones (revolucionarias);

· la organización comunista no llama a votar por los candidatos reformistas competidores cuando ella misma presenta el candidato/a;

· la organización comunista que no presenta del candidato/a llama a la abstención si no hay candidaturas de organizaciones obreras;

· la organización comunista no debe llamar a votar por candidaturas reformistas cuando éstas son manifiestamente marginales en la clase obrera;

· la organización comunista debe elegir la abstención cuando se trata de listas que implican candidatos burgueses (caso de la mayoría de las listas sostenidas por el PS y el PCF en las elecciones municipales en Francia);

· cuando la organización comunista practica el entrismo, está obligada a llamar a votar por los candidatos del partido en el interviene…

Por el contrario, según la lección de táctica III de arriba, la táctica electoral del camarada es, de hecho, un boicoteo casi total, ya que los casos de partidos de composición mayoritariamente obrera que presentan candidatos en situaciones prerrevolucionarias o revolucionarias son excepcionales. La abstención parece convertirse en una “táctica de aplicación permanente”, puesto que se refiere a un 95% de las elecciones y a un 95% de los partidos.

  • En el camino, algunos callejones políticos sin salida

El camarada se cree en terreno sólido con su definición del partido obrero burgués:

Un partido con un programa reformista (es decir burgués), pero con base mayoritariamente obrera, es un partido “obrero-burgués”. (Sobre el caracterización del PS las tácticas electorales, p. 1)

Pues, un partido con un programa reformista es un partido burgués (muy corto):

PartidoPrograma reformistaComposición trabajadoraPartido obrero burguésComposición no trabajadoraPartido burgués

Según la misma sensatez, es necesario suponer que un partido reformista es un partido que hace reformas y que un Estado obrero es un Estado dirigido por los obreros. Querer reducir una contradicción a un solo aspecto de la realidad condujo el LRP, y a muchos otros antes de ella, a analizar la URSS de los años 1930 como una sociedad capitalista. Pero quedarse con la definición del ” partido obrero burgués ” según el compañero Antonio, conlleva muchas dificultades:

¿El reformismo tiene un sentido fuera del movimiento obrero? ¿Es que existe partidos burgueses con un programa “reformista”?

¿Cómo sabe que “la base” es “mayoritariamente trabajadora”? ¿Cómo conoce la composición social de los partidos?

¿Qué es lo que llama una base “trabajadora”? ¿Cuál es su definición de la clase obrera?

¿Que es la “mayoría” trabajadora? ¿Una relativa mayoría (más de obreros que otras clases)? ¿Una mayoría absoluta (más de 50% de obreros)?

¿No sería necesario tener en cuenta también la implantación del partido en la clase? ¿Es que un partido de 2.100.000 miembros, cuyo millón de obreros representando un 25% de la clase obrera es menos trabajador que un partido de 2.000 miembros que implica a 1.100 obreros que representan un 0,3% de la clase obrera? ¿En Argentina, el movimiento peronista no tenía mucho más obreros en 1945 o 1950 que el GCI y el POR?

El método de la contribución es superficial y mecánico y en consecuencia se revela inepto a dar cuenta de las evoluciones, de los cambios.

La representación ordinaria coge la diferencia y la contradicción, pero no el paso de uno a otro, ahora es esto lo más importante. (Vladimir Lenin, Resumen de la Ciencia de la lógica de Hegel, 1914-15)

De ahí vienen las confusiones múltiples:

1. El descuido de las relaciones entre las clases (la burguesía no parece actuar);

2. La transformación del contexto de una táctica empleada por Lenin o por Trotsky (un país dado en una coyuntura dada) como una condición indispensable para recurrir a esta táctica;

3. Un contrasentido fundamental (si Trotsky o Lenin dice que un partido es de la pequeña burguesía, el compañero Antonio deduce de eso que no es un obrero burgués);

4. El abandono de hecho de la categoría de partido obrero burgués y, por consiguiente, del frente único obrero;

5. La oscilación entre el izquierdismo y el oportunismo.

El compañero Antonio acaba, sin darse cuenta de ello o sin advertirlo, en este resultado: los partidos reformistas desaparecieron, la categoría de ” partido obrero burgués ” es caduca, no sirve más para nada. En efecto, el compañero Antonio no da ningún ejemplo de partido reformista contemporáneo. Todos sus ejemplos de partidos obreros burgueses casi suben a un siglo; desde ahora en adelante, todos los partidos parecen ser burgueses:

Si usted se determina solamente con arreglo al número de votos que cosecha este partido y no sobre su carácter de clase ustedes se encuentra sobre la misma posición que las diversas corrientes trotskistas (incluido el PTS) que llamó a votar por Chávez al referéndum rechazado, o que el PO que llama a votar por Evo Morales contra el candidato de la oligarquía y del imperialismo. ¿Posiblemente habría que extenderlo al voto para Cristina Kirchner, para Lula, para Tabaré y hasta Bachelet? ¿Había que llamar a votar por el Partido laborista de Blair-Gordon Brown y por el PSOE de Zapatero? (Sobre la caracterización del PS y tácticas electorales, p. 4)

La caracterización de “corrientes trotskistas” es más bien confusa para designar a partidarios del “frente único antiimperialista”, los “partidos amplios” y de “la asamblea constituyente” en las democracias burguesas. Sobre todo, esta lista es ecléctica porque pone sobre el mismo plano de una parte el PJ fundado por el demagogo Perón, el coronel nacido del aparato represivo del Estado burgués, y por otra parte los partidos construidos por la clase obrera (PS de Francia, Partido Laborista en Gran Bretaña, PT de Brasil, PS de Chile, PSOE de España), hacia la que los comunistas preconizaron la participación, luego el frente único. Entre otras cosas, el compañero suprime del movimiento obrero al Partido Socialista y al Partido Comunista de la Argentina.

Conocemos al PS de Argentina, que acaba de ganar las elecciones en la provincia de Santa Fe (la segunda más importante por su PBI y por la cantidad de habitantes, después de la provincia de Buenos Aires), y a pesar de haber recibido una importante cantidad de votos de trabajadores, se ajusta plenamente a la caracterización de Trotsky arriba citada. (Sobre la caracterización del PS y las tácticas electorales, p. 1)

EL PC, por lo menos en Argentina, no es un partido obrero, ni por se sabe programa, ni por su composición social, el cual coincide en gran medida con el del PS. (p. 4)

Me es difícil de pronunciarme sobre la vida política argentina. Una cosa está segura, el Partido Socialista y Partido Comunista de la Argentina han aparecido en un marco mundial. No sé si el PS jamás tuvo un programa verdaderamente obrero. No era el caso de los partidos laboristas de Australia, de Gran Bretaña. El PS de Francia, unificado por la 2ª Internacional en 1905 y dirigido por Jaurès, jamás tuvo una doctrina consecuente. Igualmente el SPD, oficialmente marxista pero muy impregnado de lasallismo, “olvidaba” la dictadura del proletariado.

El PCA no tiene más programa obrero desde hace tiempo a causa de un fenómeno internacional, la stalinización de la 3ª Internacional. Que yo sepa, la socialdemocracia y el estalinismo desempeñaron un papel tanto más pernicioso en Argentina porque no eran partidos de la burguesía, sino partidos que representaban históricamente la clase obrera. La alianza con el radicalismo burgués (UCR) de los reformistas (PS y PCA) dejó el campo libre al nacionalismo burgués (PJ). Más tarde, el PCA y una fracción del PS sostuvieron la dictadura de los militares.

Dudo que la influencia del PRS sea verdaderamente superior a la del PS y del PCA, porque la quiebra del “movimiento trotskista”, desde hace 50 años, probablemente contribuyó a su supervivencia (así como a la del PCR stalinista-maoísta). Admitamos que estos partidos peligrosos en adelante hayan desaparecido de la clase obrera. La contribución del camarada no dice cuando eso ha llegado. Ahora bien, la fecha tiene su importancia:

  1. En 1972, cuándo el PRT de Nahuel Moreno constituye el PST con el PSA de Juan Coral, ¿es una fusión de trotskistas con un partido burgués?
  2. En 1985, cuándo el MAS hace un bloque político con el PCA (“Frente del Pueblo”), ¿es una alianza con un partido burgués?

Me parece que es lo contrario de la política comunista: marchar por separado (incluido presentando a sus candidatos), golpear juntos (incluido con los stalinistas):

Mientras el PCF exista y despliegue una actividad cierta, nosotros siempre debemos tenerlo en cuenta y orientarnos en la práctica también a partir de esta actividad. Esto implica ante todo la aplicación del frente único… (León Trotsky, Observar sobre las tesis de la LC, 8 de agosto de 1933)

Hoy, habría, según el compañero Antonio, en Argentina, sólo los partidos burgueses de un lado y las “corrientes trotskistas” del otro… a las que el PRS (La Causa Obrera) propuso constituir en otro tiempo un bloque para las elecciones:

En el período previo a las elecciones de 2005, en cambio, les hemos propuesto un frente electoral de esas organizaciones (PTS-MAS-PO)… (Sobre la caracterización del PS y tácticas electorales, p. 7)

Cuando discute con MI de Alemania, el PRS parece olvidar la lección que da al GB:

Trotsky : Pero es precisamente en el terreno de la propaganda que tal bloque es inadmisible. La propaganda debe apoyarse sobre principios claros, sobre un programa preciso. Marchar separadamente, pegar juntos. El bloque no está creado más que para la acción práctica de las masas. Las transacciones en las alturas sin base de principios no conducen a nada, salvo a la confusión. La idea de presentar a elecciones presidenciales un candidato del frente único obrero es una idea fundamentalmente errónea. (Sobre la caracterización del PS y las tácticas electorales, p. 2)

¿Porque un bloque PTS-MAS-PO es mejor que su separación?

Si el PTS, el MAS y el PO son “trotskistas”, es legítimo que se unan, pero ni solo para las elecciones, y el PRS debería también participar en esta fusión.

Si el PTS, el MAS y el PO son unos centristas que abandonaron el programa del comunismo: ¿Por qué sembrar la ilusión entre las trabajadoras y los trabajadores que la unidad electoral de centristas es una elección positiva?

El “frente único de los revolucionarios”, heredado del SUCI y de la LIT, siembra una confusión política grave entre los trabajadores porque difumina la delimitación de la organización comunista con el reformismo y el centrismo, al mismo tiempo que se opone al frente única obrero.

  • La 4a Internacional del tiempo de Trotsky siempre consideró a la socialdemocracia como un partido obrero burgués

Las definiciones eternas y unilaterales dan la espalda a todo progreso de la política marxista en el curso del tiempo. Entre una centena de páginas de una obra (La Enfermedad infantil del comunismo) de defensa de la dialéctica y de la demolición encarnizada de los que, en la IC, abandonan los sindicatos a sus direcciones, se abstienen en el momento de las elecciones y niegan todo acuerdo con los partidos reformistas, el compañero Antonio retuvo la frase siguiente:

No deberíamos hablar de la exclusión de los «partidos capitalistas y burgueses», ya que los partidos de Scheideman y de MM. Kautsky-Crispien son unos partidos demócratas de la pequeña burguesía… (Sobre la caracterización del PS y las tácticas electorales, p. 3)

El compañero Antonio olvida que, en 1920, la táctica del frente único obrero (y la táctica, que responde al mismo problema, del sostén electoral de los reformistas) es solamente esbozada.

Va a ser enriquecida por la intervención del KPD, confrontado duraderamente con dos partidos reformistas (SPD y USPD). La consigna nacida en Alemania va a ser generalizada por la IC en 1921, poco después de su 3º congreso. Entonces, el bloque de los partidos obreros para la lucha y, simétricamente, “la exclusión de los partidos burgueses o de los partidos capitalistas”, que Lenin refutaba precisamente se hace consigna de la Internacional Comunista. El 4º congreso de la IC precisa la táctica del frente único obrero, coronada por la consigna de gobierno obrero:

A la coalición abierta o enmascarada entre la burguesía y la socialdemocracia, los comunistas oponen el frente único de todos los obreros y la coalición política y económica de todos los partidos obreros contra el poder burgués para la caída definitiva de este último. (IC, Resolución sobre la táctica, 1923)

A la idea de un “bloque de las izquierdas”, el Partido comunista debe oponer sistemáticamente, en toda su propaganda diaria la de todos los trabajadores contra la burguesía. (León Trotsky, Resoluciones y mensajes del IC, junio de 1922)

Después de una experiencia rica de 15 años, el congreso de fundación de la 4a Internacional es todavía más claro:

La acusación capital que la 4a Internacional lanza contra las organizaciones tradicionales del proletariado, es que no quieren separarse del medio-cadáver político de la burguesía. En estas condiciones, la reivindicación dirigida sistemáticamente a la vieja dirección: “romped con la burguesía, toma el poder!” es un instrumento extremadamente importante para descubrir el carácter traidor de los partidos y las organizaciones de la 2ª y de la 3a Internacionales, así como de la Internacional de Amsterdam. (León Trotsky, La Agonía del capitalismo y las tareas del 4ª Internacional, 1938)

Pues, la 4ª Internacional se dirige a las “organizaciones tradicionales del proletariado” afiliadas la Federación Sindical internacional, a la Internacional Comunista y a la Internacional Socialista (y su sección francesa: el PS-SFIO).

Sin embargo, en aquella época, el PS-SFIO es, según el compañero Antonio, un partido burgués puro y simple. Es lo que cree que él lee en Trotsky (que habría sido singularmente incoherente como redactor del programa anteriormente citado):

No sólo el SFIO no es un partido revolucionario sino ni siquiera un partido proletario. Es pequeña burgués, no sólo por su política, sino también por su composición social. (León Trotsky, Una Nueva etapa, el 10 de junio de 1935)

El Partido Socialista no es un partido obrero, ni por su política, ni por su composición social. Es el partido de la nueva clase media, los funcionarios, los empleados, etc., parcialmente el de la pequeña burguesía y de la aristocracia obrera. (León Trotsky, La Etapa decisiva, el 5 de junio de 1936)

El compañero funda toda su crítica sobre una interpretación totalmente errónea de estas dos citas:

¿Que es pues lo que cambió desde entonces en la dirección, la política y el programa, o en la base social del PS para que usted lo caracterice como un partido obrero? (Sobre la caracterización del PS y tácticas electorales, p. 1)

Según el compañero Antonio, el PS era burgués en 1935. O sea, o hicimos en 1934 el entrismo en un partido burgués, o el PS se volvió burgués en 1935. Ni lo uno, ni lo otro.

Es imposible probar que la composición social precipitadamente se deterioró entre nuestra entrada y nuestra salida de este partido:

Ninguna estadística, ningún sondeo permite establecer la composición socioprofesional del PC y el SFIO, ni seguir su evolución… (Georges Lefranc, Le Socialisme en France de 1918 à 1945, in Jacques Droz, Histoire générale du socialisme, Presses universitaires de France, t. 3, p. 401)

De hecho, comprendía a probablemente más proletarios en junio de 1936 en sus filas que en marzo de 1934, aunque el PCF ganó mucho más.




El testimonio de un bolchevique-leninista de la época confirma que, en 1934, había sólo una minoría de proletarios en las secciones del PS:

Los militantes de la Liga comunista tenían la impresión de caer a otro mundo… Asistían, estupefactos, a los efectos oratorios de la pequeña burguesía casi totalmente preocupados de las elecciones municipales y de los escándalos locales… (Yvan Craipeau, Le Mouvement trotskyste en France, Syros, 1971, p. 120)

El movimiento de juventud socialdemócrata, en la cual tuvimos un cierto éxito en 1934-1935, no tenían, evidentemente, una composición sensiblemente diferente.

Oficialmente fuertes de 11 000 miembros, las Juventudes socialistas contaban solamente una pequeña minoría de obreros. (Yvan Craipeau, Le Mouvement trotskyste en France, Syros, 1971, p. 12)

El PS-SFIO jamás tuvo una base mayoritariamente obrera, por las mismas razones que no fue un partido tan implantado en la clase obrera como el Partido laborista o el SPD:

El fracaso de la constitución de la socialdemocracia alemana como un trade-unionismo acaba en una rotura total entre el partido y el sindicato… Quedará de eso, no sólo la ausencia de militantes y de dirigentes de origen sindical, lo que explica los efectivos limitados, donde los obreros y los empleados serán siempre minoritarios… (Huges Portelli, Le Parti socialiste, in Pierre Bréchon, Les partis politiques français, La Documentation française, 2005, p. 100)

Hasta 1936, no había partido obrero de masa en Francia. Es el PCF que va a desempeñar este papel, cumplido antes de la primera guerra mundial en otros países por el laborismo y la social democracia.

En el momento en el que los bolcheviques-leninistas militaban en el SFIO, Trotsky observaba:

La SFIO es en cierta medida una organización de la pequeña burguesía, no sólo a causa de su tendencia dirigente, sino también por su composición social… El Partido obrero belga al contrario engloba la clase obrera… (León Trotsky, Hay que entrar en la JGS, 1 de noviembre de 1934)

Las citas de las que hace mucho caso el compañero Antonio no acusan la naturaleza de partido obrero burgués de la SFIO, porque persiguen otro fin. Trotsky argumenta en junio de 1935 contra la prolongación del entrismo (que todavía intenta la parte más grande del GBL) y en junio de 1936 contra la tentación del oportunismo hacia la izquierda del PS, la GR de Marceau-Pivert y Guérin (que manifiesta sobre todo la fracción Molinier y Frank).

En ningún momento, el compañero Antonio considera la socialdemocracia como una corriente internacional. Sin embargo, el “giro francés” fue generalizado. En 1935, el SI de la Liga Comunista Internacionalista aconseja la entrada de los bolcheviques-leninistas al POB en Bélgica (lo que el compañero menciona) y en el SP en los Estados Unidos (cuya composición no fue “mayoritariamente obrera”). En 1936, preconiza la entrada al Partido Laborista en Gran Bretaña y al PSOE en España (cuya composición probablemente no fue ” mayoritariamente obrera”).

El marco de análisis de la contribución del compañero Antonio es puramente nacional (¿hay bastantes obreros en tal partido?) y pues muy alejado del programa de transición adoptado en 1938:

La 4a Internacional les declara la guerra implacable a los burocracias de la 2a y la 3a Internacional y de la Internacional de Ámsterdam y de la Internacional anarco-sindicalista, lo mismo que a sus satélites centristas; al reformismo sin reformas, a la democratismo aliada a la GPU, al pacifismo sin paz, al anarquismo al servicio de la burguesía, a los “revolucionarios” que temen mortalmente a la revolución. Todas estas organizaciones no son promesas del porvenir, sino las supervivencias del pasado. (León Trotsky, La Agonía del capitalismo y las tareas de la 4ª Internacional, 1938)

Es claro, en esta enumeración de las corrientes del movimiento obrero, que la socialdemocracia (2a Internacional) es puesta sobre el mismo plano que el stalinismo (3a Internacional) y que hay que destruir su influencia en la clase obrera para asegurar la revolución socialista mundial. El manifiesto de la conferencia de alarma de 1940 confirma que se trata de “burocracias obreras” y no de partidos simplemente burgueses:

La “unanimidad” actual de la 2a Internacional se explica por el hecho de que todas sus secciones esperan que los Aliados vayan salvar sus puestos y sus rentas en la burocracia obrera de los países democráticos y a restaurar estos puestos y estas rentas en los países totalitarios. (Léon Trotsky, La Guerra imperialista y la revolución proletaria mundial, 1940)

Tanto los escritos de Trotsky sobre Francia como los documentos programáticos de la 4a Internacional consideran el PS-SFIO y los otros partidos de la 2a Internacional, como partidos trabajadores burgueses, de los partidos reformistas.

  • La sección francesa de la 4a Internacional siempre ha llamado a votar por el PCF y el PS, cuando no presentaba de candidaturas revolucionarias

Una cita que hace el camarada él mismo Antonio (p. 4) prueba que Trotsky consideraba el PS y el PCF, en junio de 1936, como partido obreros burgueses:

Si en todas las circunscripciones electorales en las que los socialistas y comunistas se han retirado a favor de los radicales, se hubieran planteado en la segunda vuelta candidaturas obreras revolucionarias, éstas hubieran obtenido un número muy importante de votos. Por desgracia, no se ha encontrado una organización capaz de una iniciativa semejante. Esto demuestra que los grupos revolucionarios, centrales y locales, permanecen fuera de la dinámica de los acontecimientos y prefieren abstenerse y esquivarse, allí donde hace falta actuar. (La Etapa decisiva, el 5 junio de 1936)

La frase que precede la cita ayuda a comprender lo que Trotsky quiere decir:

Sin embargo, las masas han sabido, incluso en esas condiciones, mostrar que ellas quieren no una coalición con los radicales, sino la unidad de los trabajadores contra toda la burguesía.

Así como otro que se encuentra entre ambas citas del compañero Antonio de este artículo de La Lutte Ouvrière:

Si socialistas y comunistas hubieran llevado una política de clase, es decir si hubieran luchado por la alianza de los obreros y de los elementos medioproletarios de la ciudad y del pueblo, contra toda la burguesía, incluida también su podrida ala radical, hubieran tenido muchos más votos… (León Trotsky, La Etapa decisiva, el 5 de junio de 1936)

Si Trotsky explica en eso lo que el PS-SFIO y el PCF-SFIC habrían debido hacer, es que considera a los dos como componentes del movimiento obrero, que se opone a la burguesía incluido a su ala izquierda, el Partido Radical “podrido”.

El compañero Antonio opone totalmente elecciones y frente único. Para Trotsky, en el momento de las elecciones también, las masas quieren “la alianza de los trabajadores contra toda la burguesía”.

Lo que prueba la cita completa es que, frente al “Frente popular”, Trotsky preconiza una táctica que distingue al PS y al PCF del Partido Radical, que opone ambos grandes partidos obreros a todos los partidos de la burguesía: en la primera vuelta, el 26 de abril de 1936, cuando es posible, “candidaturas obreras revolucionarias”; en las circunscripciones donde hay una segunda vuelta, el 3 de mayo de 1936, mantener estas “candidaturas obreras revolucionarias” contra los “radicales” cuando los “socialistas” y los “comunistas” desistieron para los “radicales” burgues.

Las elecciones francesas reposaban (y reposan siempre) en un “escrutinio uninominal mayoritario a dos vueltas”. El principio es el mismo que en Argentina, aunque con modalidades diferentes. Los electores (en 1936, sólo los hombres votaban) escogen a la primera vuelta a un candidato entre varios. Si un candidato recoge la mayoría absoluta (más de 50% de los votos válidos), es elegido. Sino, una segunda vuelta permite escoger entre los candidatos que se quedan en competición. El que obtiene la mayoría relativa es elegido. Hoy, hay que, para tener el derecho a mantenerse, haber tenido por lo menos el 12,5% de los votos en la primera vuelta.

En la práctica, ambos grupos que apelaban a la 4ª Internacional (GBL, PCI) presentaron en la primera vuelta a varios candidatos y llamaron en otro lugar a votar a PS o PCF. En la segunda vuelta, cuando los partidos obreros burgueses mantenían a su candidato, el candidato revolucionario desistió para el PCF-SFIC o el PS-SFIO. Cuando el PS y el PCF desistían para el Partido Radical, allí dónde era posible, estas candidaturas fueron mantenidas contra el Partido Radical:

El Grupo bolchevique-leninista tuvo unas 80 reuniones, pero recogió sólo algunas centenas de votos… solo Fred Zeller obtuvo 170 votos a Saint-Denis. Los resultados del PCI son del mismo orden … en el segundo solamente, obtuvo un éxito relativo en Puteaux (600 votos) y en el 18 distrito de París (180 votos), manteniéndose como único candidato obrero contra el radical Barthelemy y Sellier a favor del cual el Partido Comunista desistiera. (Yvan Craipeau, Le Mouvement trotskyste en France, Syros, 1971, p. 157)

Trotsky jamás critica el voto para el PS o el PCF. Esto no es por ignorancia de la táctica común del GBL (el grupo que sostiene), ni del PCI de Molinier y Frank (un grupo que critica violentamente), porque, del 1934 al 1936, Trotsky sigue atentamente la lucha de las clases en Francia así como los asuntos de la sección francesa.

  • La destrucción de la 4ª internacional ha derivado de la adaptación de su dirección al stalinismo

A principios de 1936, el GBL (La Vérité) es debilitado por la escisión de la fracción Molinier y Frank que acaba de proclamar el PCI (La Commune). Después des las elecciones, en vísperas de la huelga general, ambos grupos se reunifican constituyendo el Partido Obrero Internacionalista (La Lutte Ouvrière) antes de que los moliniéristas se escindan de nuevo. En 1939, el SI de la 4a Internacional ordena al POI adherir al PSOP. Esto ha sido proclamado por la GR de Marceau-Pivert, después de su expulsión en 1938 del PS-SFIO. ¿Pero si el PS es un partido burgués, cual es la naturaleza del PSOP que proviene de él y al cual los bolcheviques-leninistas deben adherirse, según la 4ª Internacional?

El PSOP y el “Buró de Londres” se desintegran al comienzo de la segunda guerra mundial; Pivert y la mayoría de sus miembros se unen a la SFIO después de la guerra. Los trotskistas clandestinos se reunificaron durante la ocupación alemana, bajo el impulso de Michel Pablo, y tomaron el nombre de Partido Comunista Internacionalista (La Vérité).

En 1945, son convocadas las primeras elecciones legislativas desde el 1936. El PCI presenta candidaturas revolucionarias en algunas circunscripciones; en otro lugar, llama a votar a PS o PCF.

El PS obtiene el 26,16% de los votos, el PS 24,16% contra el 24,6% del MRP. Por primera vez, socialistas y comunistas disponen de la mayoría en el parlamento, pero se apresuran a acompañar el gobierno tripartito (PCF-PS-MRP)… (Yvan Craipeau, La Libération confisquée, Syros, 1978, p. 132)

El PCI utiliza el resultado de las elecciones a la asamblea constituyente para reclamar la expulsión del ministro del MRP y un gobierno de las organizaciones obreras:

Los partidos burgueses fueron aplastados. El PCI lanzaba la consigna de gobierno PS-PC-CGT. (Michel Lequenne, Le Trotskisme, une histoire sans fard, Syllepses, 2005, p. 132)

Que yo sepa, nadie en la 4ª Internacional acusa su táctica electoral y su consigna de gobierno, que evidentemente están vinculadas. En el mismo momento, la Juventud Socialista es atraída por el trotskysmo. Es bastante curioso para una organización de juventud de un partido burgués.

La 4ª Internacional del tiempo de Trotsky consideraba al stalinismo y a la socialdemocracia como gemelos políticos. Pero, algunos años más tarde, la dirección de la 4ª Internacional revisa este análisis. El SI de la 4ª Internacional, instalada en París, capitula en 1951 delante del stalinismo, en la cumbre de su potencia en Europa y repite, en América Latina, la política stalinista de alineación sobre el nacionalismo de la pequeña burguesía o de la burguesía. Es la época cuando el POR de Argentina se adapta al peronismo hasta el punto de unirse al movimiento justicialista en 1955 y de colocarse “bajo la disciplina del general Perón”.

A partir del momento en que el enemigo principal no era más el imperialismo inglés, nos consideramos formando parte del frente único antiyanqui que era el peronismo… (Ernesto González, Qué fue y qué es el peronismo, Pluma, 1974, p. 82)

En lugar de la política proletaria de construcción del partido revolucionario, de la lucha contra las direcciones traidoras y del frente obrero único, el “trotskysmo” mundial se hace una corriente de la pequeña burguesía prostalinista, que quiere ayudar a la burocracia del Kremlin a que se reforme y empujar a los partidos stalinistas y a los demagogos nacionalistas a llevar la revolución.

En lugar de dedicarse a la construcción, por todos los medios tácticos convenientes, de partidos revolucionarios independientes, Pablo considera que la burocracia stalinista, o una fracción decisiva de ésta, es apta para modificarse bajo la presión de las masas hasta aceptar “las “ideas y el programa” del trotskysmo… (James Cannon, Carta abierta a los trotskistas del mundo entero, 1953)

Después, el “trotskysmo” francés es la sombra transportada del PCF, una esfera de influencia cripta-stalinista, profundamente impregnada de stalinismo. Ni siquiera la minoría pablista del PCI y su sucesor LC-LCR, ya que el grupo francés de Barta que tenía como escisión del POI y de la 4ª Internacional en 1939 engendra a su turno, en los años 1960 una corriente pro-stalinista alrededor de Hardy (VO-LO). Se añade a eso la creación 1975, por escisión del LCR, de la LTF, un grupo vinculado al SL de los Estados Unidos, en otro tiempo miembra del CI y hecho también prostalinista en los años 1970. El robertsonismo (LTF, GI), el hardysmo (LO) y todos herederos del pablismo, la variante Mandel (JCR-LC-LCR), la variante Moreno (GLC, GSI), la variante Grant (GR, La Riposte), tienen en común hacer pasar al PCF como “el” partido obrero y al PS como un partido burgués… En 1972, la LC quiere empujar a la izquierda el frente popular (“Unión de la izquierda” PS-PCF-MRG). En 1977, la LCR, LO y la LTF sostienen el campo del PCF contra el PS. En 1981, la LCR en lugar de pronunciarse por un gobierno que excluye a los ministros burgueses, reclama que hubiera un ministro PCF en el gobierno de frente popular de Mitterrand. La LCR y LO votan por los candidatos radicales burgueses (MRG) en la segunda vuelta de los legislativos de 1981. En 2005, LO, LCR, PT, LTF, GLC, GSI, CRI llaman a votar “no” al referéndum, en consecuencia del PCF social – chauvinista y, luego, llaman al PCF a romper con PS.

El candidato trotskista habla de nuevo de unión. “Hay que reunir sin sectarismo las fuerzas anticapitalistas de este país”, declaró Oliver Besancenot en el momento de una reunión delante de un millar de personas en Rezé, cerca de Nantes… Esta “unión de la izquierda radical”, que sería “independiente del PS”, debe “durar y no cesar al primer vencimiento electoral venido”, dijo. (L’Express, el 28 de marzo de 2007)

Si el PT-POI es un componente del aparato sindical anticomunista de FO, la LCR-NPA y LO se integra cada vez más en las burocracias sindicales nacidas del stalinismo de la CGT y del FSU. Los pretendidos trotskistas de LO, de LCR y del PT se reencuentran con PS, el PCF y las burocracias sindicales para oponerse a la huelga general y sostener los “días de acción” (pajos) que dividen el proletariado, dispersan la energía de las masas y protegen los gobiernos burgueses.

En las manifestaciones, las huelgas, las juntas generales, los militantes del GB están confrontados con la acción contra-revolucionaria del PS, del PCF, de LO, del LCR, jamás en la UMP, en el MODEM, en el PRG… Esto ilustra que el PS y el PCF son unos “partidos obreros burgueses” y que es vano ilusionarse con “movimientos trotskistas” o la “reconstrucción” de la 4ª Internacional destruida en 1951-53 de la cual ninguna sección subsiste como organización comunista.

  • Las ilusiones recurrentes de los epígonos en la liquidación espontánea de socialdemocracia

La sección francesa de la 4a Internacional (PCI) había resistido al revisionismo pablista bajo la conducción de Marcel Bleibtreu, pero había quedado aislada y se había excluido en 1952 de la 4a Internacional. En 1953, había participado en la fundación del Comité Internacional con la sección americana, la sección suiza y la sección británica. Pero la CI se reveló incapaz de rechazar el “frente único antiimperialista” que conducía a la liquidación de las secciones en América Latina, ni de llevar una ofensiva resuelta contra el SI de Pablo-Mandel. La CI y la sección francesa progresivamente degeneraron. El primer golpe ha sido llevado a la CI por su principal organización, el SWP de los Estados Unidos, que capituló al castrismo antes de unirse en 1963, sobre esta base, con el SI que se vuelve pro-stalinista castrista y guerillerista. El grupo PO (Palabra Obrera) de Argentina siguió al SWP al “Secretariado Unificado”, formando el PRT.

El PRT, que existe en los hechos desde el 1963, toma este nombre en el curso de su primer congreso en 1965. Quedaba una aproximación, en 1962, de dos organizaciones: Palabra Obrera, grupo trotskista relacionado con la IV Internacional y dirigido por Nahuel Moreno, y una pequeña organización populista, el Frente Revolucionario Latinoamericano, dirigido por Rene y Roberto Santucho, antiguos militantes del Partido Socialista Argentino. El objetivo de esta aproximación era realizar un trabajo político entre los trabajadores del campo con el fin de establecer luego focos de guerrilla. (François Gèze y Alain Labrousse, Argentine, révolution et contre-révolution, Seuil, 1975, p. 136)

Desde mediados de los años 1950, Lambert excluye a Bleibtreu y Lequenne, a pesar de las protestas del Comité Internacional. Lo que queda de la sección francesa no tiene más nombre de organización hasta 1967 y publica el periódico Informations Ouvrières. Lambert capitula al nacionalismo argelino (MNA), luego al reformismo de tipo socialdemócrata (FO, FEN, PS). Lambert practica la calumnia y la violencia contra sus disidentes. Pero, en 1972, gracias a Stéphane Just, la OCI es la única organización que condena “l’Union de la gauche” (la Unión de la Izquierda) como un frente popular y que opone a eso la consigna de gobierno obrero.

En 1981, la adaptación a socialdemocracia conduce a la OCI a sostener a Mitterrand (PS) desde la primera vuelta en lugar de presentar a un/a candidato/a. Luego, una vez Mitterrand elegido, la OCI capitula al gobierno de la Unión de la Izquierda. Así como la LO y la LCR, no acerca ninguna otra perspectiva; la LCR, quiere empujar a la izquierda al frente popular. La denuncia, por Moreno del oportunismo de la OCI hacia el PS y al frente popular (Miguel Capa, El gobierno Mitterrand, 1981; Nahuel Moreno, Traición de la OCI, 1982) comienza solamente en aquel momento.

Sin embargo, el PST no había hecho mejor, cuando había ido a la convocatoria del general Perón el 21 de marzo de 1974 con el partido stalinista y varios partidos burgueses, y cuando firmó al final de este encuentro la “declaración de los 8” de tipo frente popular. Hicieron falta varios meses para que el PST reniegue de su firma, frente a la crítica de la dirección del SU y de Política Obrera de Argentina.

Evidentemente, Moreno conocía bien la orientación pro-PSP de Lambert durante la revolución portuguesa de 1974-1975, que no había impedido la fusión del CORCI y de la FB en 1980 (el efímero CI). Después de la fusión, Moreno había ayudado a Lambert a obtener la mayoría del CC de la OCI para la consigna de voto para el PS a la primera vuelta de la elección presidencial, contra Just, que queda en minoría.

En 1984, bajo el nombre de “línea de la democracia”, el PCI cede al etapismo socialdemócrata y stalinista. Rompe su sostén del PS (que acaba de robarle la dirección del sindicato estudiantil, la UNEF), le niega de repente toda naturaleza obrera y lo trata en lo sucesivo como el enemigo principal. El PCI abandona toda política de frente único obrero y se disuelve a favor de un nuevo partido: el “Parti des travailleurs”.

La justificación es que:

La clase obrera no está y las capas populares que lo rodean carecen hoy representación política. (Plataforma del MPPT, diciembre de 1985)

Después de la muerte de Lambert, Gluckstein funda el “Parti Ouvrier Indépendant” que tiene dos secretarios, Daniel Gluckstein y Gerardo Schivardi. Este último declara, en el momento de la fundación del POI:

Había que crear un partido que represente a la clase obrera, los oprimidos frente a los opresores. (AFP, el 15 de junio de 2008)

Es decir, aparte del MPPT-PT-POI, no habría más partido obrero en Francia. El problema es que la clase obrera no parece haber comprendido que el PS y el PCF no lo representan más y que es el PT el que lo representa. El candidato del PT Boussel (Lambert) obtiene el 0,38% de los votos a la primera vuelta de la elección presidencial de 1988 (el PS: el 34% sea casi cien veces más, el PCF: el 6,7 %, LO: el 2 %). En 1995, el PT no presenta candidato. En 2002, el candidato del PT Gluckstein obtiene el 0,47% (el PS: el 16%, el PCF: el 3,4%, LO: el 5,7%, la LCR: el 4,2%). En 2007, el “candidato de los alcaldes” Schivardi “sostenido por el PT” obtiene el 0,34% (el PS: el 25,9%, el PCF: el 1,9%, LO: el 1,3%, la LCR: el 4%).

La corriente “morenista”, en su apogeo, comparte esta vista superficial, extraña para la IC y para la 4ª Internacional. Lo que el PCI llama en 1985 “ausencia de representación”, la LIT lo llama “vacío de dirección”:

Las viejas direcciones traidoras, la burocracia del Kremlin con sus partidos comunistas de todo el mundo, la socialdemocracia de la Segunda Internacional, las burocracias sindicales y los partidos nacionalistas burgueses de los países atrasados, están totalmente en crisis. Las masas ya no los acatan como su dirección sindical y política. (Manifiesto de la LIT-CI, capitulo X, septiembre de 1985)

Es decir, en lo sucesivo no habría más el obstáculo de los partidos obreros burgueses a la revolución, ya que habrían perdido toda influencia sobre las masas: “El vacío de dirección sigue existiendo” (Manifiesto, X). Los ejemplos de esta pretendida desaparición de las direcciones tradicionales que el manifiesto de la LIT da son rápidamente, para la inmensa mayoría, revelados falsos. Por ejemplo, el Partido Socialdemócrata de Gran Bretaña:

Los trabajadores ingleses confían cada vez menos en su viejo Partido Laborista, debilitado y dividido… (Manifiesto de la LIT-CI, X, 1985)

En 1983, antes de la fundación de la LIT en Buenos Aires, el Partido Laborista estaba por cierto el el punto más bajo con 8,4 millones de votos (el 27,6% de los sufragios). Pero consigue, en 1987, 10 millones (30,8%); luego en 1992, 11,5 millones (34,4%) y en 1997, 13,5 millones (43,2%), lo que le permite después tomar el timón a cuenta de la burguesía.

En realidad, la recuperación de viejas estupideces izquierdistas sirve de camuflaje al oportunismo antiguo de Lambert y de Moreno.

Después de todo, el oportunismo no se expresa sólo por el etapismo, sino también por la impaciencia política: a menudo intenta cosechar antes de haber sembrado, obtener éxitos que no guardan relación con su influencia… (León Trotsky, Introducción, el 24 de mayo de 1924, 5 años de Internacional Comunista)

El PCI, hasta si rompe en 1984 con el PS, está atado más que nunca a una burocracia obrera, la de la confederación sindical FO fundada en el momento de la “guerra fría” con la ayuda del PS, con la ayuda de la 4a República y con la ayuda de la dirección del AFL-CIO de los Estados Unidos. En 1991, el PCI se asocia con el PCF para llevar una campaña pacifista en el momento de la primera guerra imperialista contra Irak. En 1992, Lambert y Gluckstein liquidan el PCI en un “partido amplio” con un programa mínimo, el PT. Este PT va a llevar todo un tiempo de campañas comunes con un partido burgués, el MRC.

La línea pro-stalinista del SU tomó a menudo en los años 1970 la forma del “frente de los revolucionarios”. El “bloque de los revolucionarios”, el “polo revolucionario” o el “frente de los revolucionarios” no son ni el frente único obrero que se dirige a todos los trabajadores, ni la construcción del partido sobre el programa comunista; es la ilusión que la unión de los centristas podría reemplazar al partido y al frente único obrero. El “frente de los revolucionarios” desembocó en una catástrofe luego de la revolución, en Portugal, con el FUP (un bloque de la “extrema-izquierda” con el partido stalinista pro-Moscú) y el FUR (los mismos sin el PCP). Habiendo roto en 1979 con el SU pablista, la LIT guarda del revisionismo la ilusión de un lecho revolucionario duradero independientemente de la construcción del partido, la “nueva vanguardia” (Manifiesto de la LIT-CI, cap. XI) y la sustitución del partido revolucionario y el frente único obrero con un bloque centrista, el “frente único revolucionario” (Manifiesto de la LIT-CI, cap. XIII):

Llamamos a los grupos, a las organizaciones y frentes revolucionarios que surgen… (Manifiesto de la LIT-CI, XIII)

La táctica de unir a los revolucionarios en todos los países donde sea posible, construyendo frentes revolucionarios, es una táctica muy importante en esta etapa… (Manifiesto de la LIT- CI, XIII)

A guisa de frente de los revolucionarios, la sección más gruesa de la LIT, el MAS de Argentina, hace en 1985 un acuerdo (FP: Frente del pueblo) con el “peronismo obrero” y el partido stalinista que había sostenido la dictadura de Videla. En 1988, el carácter de frente popular es todavía más nítido con un nuevo acuerdo con el PCA y los partidos burgueses (IU: Izquierda unida).

El MAS y el PCI sobrepasaron cada uno 6.000 militantes. Pero el PCI ha sido liquidado en 1991 por su dirección, dejó el sitio a un PT-POI, reformista y cada vez más social – chauvinista. El MAS estalló en 1989 después de haber concluido frentes populares sin popularidad. Fueron edificados en la arena: la ilusión de la desaparición del reformismo desembocó en la desaparición de la ilusión del centrismo.

  • Para construir un partido revolucionario, habrá que enfrentarse largamente y desenmascarar pacientemente las direcciones traidoras en el curso de la lucha de clases

Después de todo, hay sólo dos tipos de partidos, en función de su relación al Estado burgués: partidos verdaderamente obreros que se oponen a la burguesía y luchan por su caída; partidos políticamente burgueses porque aceptan el marco del capitalismo. Pero, en la vida, ciertos partidos se sitúan entre las organizaciones de la burguesía y los partidos revolucionarios: o que no fueron hasta el fin de la oposición a la burguesía; o que, nacidos revolucionarios, retrocedieron.

“Obrero burgués” es evidentemente una contradicción. Estos partidos son, a la vez, obreros, burgueses y pequeño burgués. La composición social es sólo un aspecto de esta realidad contradictoria. ¿Habrían desaparecido? El compañero no menciona ninguno. Debió leer sin embargo la frase siguiente (ya que cita este texto de Trotsky):

Mientras domine el capital, la socialdemocracia y el fascismo continuarán existiendo en combinaciones diferentes. (León Trotsky, La Revolución alemana y la burocracia stalinista, 1932)

Porque no tienen intereses diferentes de su clase, los comunistas siempre saludaron la aparición de sindicatos y la creación de un partido obrero, cualesquiera que sean sus límites. Una vez vueltos comunistas, Marx y Engels siempre se levantaron contra las sectas y desempeñaron un papel decisivo en la 1a Internacional (AIT) quién reunía todas las corrientes del movimiento obrero del 1864 al 1871. Su fracción entró en el primer partido obrero de Alemania fundado en 1863 por Lassalle (ADAV) y en el partido obrero de Gran Bretaña fundado en 1881 por Hyndman (SDF), dos personajes hacia quienes Marx y Engels experimentaban la desconfianza más grande.

Fue sólo en 1862 que Lassalle enarboló de nuevo la bandera socialista. Pero no era más el socialismo intrépido del Manifiesto: lo que Lassalle pedía en interés de la clase obrera, era la producción cooperativa prestada asistencia por el crédito del Estado… El socialismo lassalleano, lo vemos, era muy modesto. Sin embargo, su aparición sobre la escena marca el punto de partida de la segunda fase del socialismo en Alemania, porque el talento, el ardor, la energía indomable de Lassalle consiguieron crear un movimiento obrero, con cual se relaciona, por lazos positivos o negativos, amistosos u hostiles, todo lo que durante diez años removió el proletariado alemán. (Friedrich Engels, El Socialismo en Alemania, 1891)

De su tiempo, el capitalismo ascendente, Marx y Engels atribuyen las insuficiencias del movimiento obrero a la inmadurez de los trabajadores, a la influencia de la religión o de la economía política y sobre todo a los lazos con los pequeños productores mercantiles de quienes el proletariado entonces se derivaba (prudhonismo, bakuninismo…). Pero, a finales del siglo 19, Engels comienza a establecer un lazo entre la hegemonía británica sobre la gente y las prácticas de los jefes de los sindicatos. Con la decadencia del capitalismo, la clase dominante se esfuerza por tomar el control de las organizaciones fundadas por la clase obrera, a través de sus aparatos (sus dirigentes y sus permanentes).

La burguesía imperialista no es un “tigre de papel”, como lo afirma el manifiesto de la LIT prosiguiendo la imagen pintoresca pero simplista de Mao Zedong (Manifiesto del LIT- CI, XI):

La burguesía, al contrario de los necesidades de la evolución histórica, aún es la clase social más poderosa. Más aún: puede decirse, desde el punto de vista político, que la burguesía espera el máximum de su potencia, de la concentración de sus fuerzas y medios, medios políticos y militares, de mentira, de violencia y de provocación. Es decir el máximum del desarrollo de su estrategia de clase en el mismo instante en que más amenazada está de su pérdida social. (León Trotsky, Una escuela de estrategia revolucionaria, julio de 1921)

Los “partidos obreros burgueses” son justamente una expresión de la dominación de la clase explotadora sobre la clase explotada que se desarrolla en el momento de la fase de decadencia del capitalismo. En este caso, esto toma la forma de la corrupción y de la integración de las organizaciones que los explotados crearon en el seno de las sociedades capitalistas. Los aparatos de los sindicatos y de los partidos se hacen unas burocracias de la pequeña burguesía que sirven de agentes a la burguesía en el seno de la clase obrera. Hablar de “obrero-burgués” o de “reformismo” no es pues un cumplimiento: son términos que designan a traidores, agentes del enemigo en el seno de nuestra clase.

En el momento de la revolución rusa de 1917, el Partido Bolchevique, en general, no usa el término “obrero burgués” para el Partido Socialista Revolucionario y el Partido Menchevique, sino “pequeño burgués” o de “conciliadores”. Al mismo tiempo, Lenin los sitúa, sobre todo al Partido Menchevique, como la forma local de un fenómeno mundial, que nombra a veces “partido obrero burgués”, en consecuencia de Daniel De Leon (muerto en 1914).

Las instituciones políticas del capitalismo moderno — prensa, parlamento, sindicatos, congresos, etc. — han creado privilegios y dádivas políticos, correspondientes a los económicos, para los empleados y obreros respetuosos, mansos, reformistas y patrioteros. La burguesía imperialista atrae y premia a los representantes y partidarios de los “partidos obreros burgueses” con lucrativos y tranquilos cargos en el gobierno o en el comité de industrias de guerra, en el parlamento y en diversas comisiones, en las redacciones de periódicos legales “serios” o en la dirección de sindicatos obreros no menos serios y “obedientes a la burguesía”. (Vladimir Lenin, El imperialismo y la escisión del socialismo, 1916)

Este término trata de dar cuenta de la dominación directa de la burguesía nacional, vía su Estado, sobre los partidos obreros y sobre los sindicatos. La traición de los principales partidos obreros y el desvanecimiento de la 2ª Internacional en 1914 justifican la creación de una nueva internacional obrera. Mientras que el Partido Laborista o el PS-SFIO tenían sólo una actividad electoral y propagandista, las secciones de la 3ra Internacional son unos partidos militantes.

Pero la degeneración del URSS va a arrastrar la aparición de otro tipo de “partido obrero burgués”, los partidos stalinistas y los sindicatos que controlan, que sirven al orden burgués por un lazo indirecto con la burguesía mundial, a través de la burocracia deviene principal en el Estado obrero aislado.

En el Estado obrero degenerado, el stalinismo se confunde con el aparato de Estado. En los países capitalistas, la socialdemocracia esta más integrada en el Estado burgués que el stalinismo, pero éste desempeña un papel contra-revolucionario más resuelto frente a los movimientos de las masas. El totalitarismo en la URSS y en la China, el aplastamiento de las revoluciones políticas de Europa central, las prácticas de los partidos stalinistas en los países capitalistas rechazan el comunismo y contribuyen manteniendo los partidos socialdemócratas y las direcciones sindicales del mismo tipo.

Los antiguos partidos “comunistas” de los países capitalistas no son más stalinistas hablando con propiedad en la medida donde, bajo la presión de la burguesía mundial, las burocracias en el poder destruyeron los Estados obreros y restauraron el capitalismo. En Europa, nada diferencia más los últimos partidos de masa nacidos del stalinismo de la socialdemocracia tradicional … En cuanto a los partidos únicos que servían de biombo a la burocracia, engendraron toda suerte de partidos: partidos burgueses (incluido fascistoides) o partidos de tipo socialdemócrata…

En Francia, en 1935-1936, la joven generación obrera se unió al PS-SFIO y sobre todo al PCF. En 1943-1945, nuevamente se hincharon las filas del PS-SFIO y todavía más al PCF. En cambio, en 1968, los jóvenes trabajadores despreciaban al SFIO y desconfiaban del PCF. En 1981, las ilusiones eran sin embargo grandes en la victoria de Mitterrand y en lo que fue percibido por las masas como la unidad del PS y del PCF. Recayeron, sin que otra vía hubiera sido trazada, sin que un partido obrero revolucionario sea construido. En el mundo entero, estos últimos años, las direcciones sindicales se asociaron con los despidos, con las bajadas de salarios, con los alargamientos del tiempo de trabajo y los partidos reformistas de hecho atacado las conquistas sociales cuando accedieron al poder, sólo o con partidos burgueses. Esto ciertamente distendió los lazos entre las masas de los países capitalistas y las burocracias obreras. Pero no desaparecieron por eso.

En Francia, el electorado del PCF se derritió en provecho del PS y en provecho de la “extrema izquierda”. El pablismo y el hardysmo habían cedido a la hegemonía stalinista de los años 1940-1950, pero el PCF se estrecha y envejece mientras que el PS sobrevivió. De donde la parálisis de LO de la perspectiva de enderezamiento del PCF se vuelve ridícula y el abandono de esta estrategia por la LCR que se empeña hacia un partido “laxo” para intentar ocupar el sitio dejado vacío por el stalinismo (NPA).

A causa de la potencia de la burguesía y, contradictoriamente, de la lucha del proletariado, la influencia de las burocracias obreras en la clase obrera varía en el curso del tiempo. En estos procesos, pasa a veces que individuos, fracciones de partidos o de sindicatos de mismo origen obrero y de los partidos enteros, desaparecen o abiertamente se unen a la burguesía. La escisión de los “neosocialistas” del PS-SFIO que conoció Trotsky es un ejemplo; más tarde, una fracción del PS-SFIO y una fracción del PCF se volvieron fascistas a finales de los años 1930. Los casos más recientes en Europa son la fusión de una antigua minoría del Partido Laborista británico (SDP) con el Partido Liberal para fundar el Liberal Demócrata en 1988 y la fusión de la antigua mayoría del partido stalinista de Italia (DS) con una fracción del antiguo Partido Demócrata Cristiano (La Margarita) para fundar el Partido Democrático en 2007.

Pero, por el momento, en Francia, el partido que se llama “socialista” desde su origen, que tiene lazos con el sindicalismo (sobre todo con UNEF y la UNSA, pero también la CFDT y FO), que vive de los votos de los trabajadores, se queda un partido obrero burgués. El PS y el PCF generalmente utilizan el color rojo y todavía llega a las reuniones del MJS y del PCF entonando la Internacional, lo que jamás le vi hacerle a un partido burgués.

El radicalismo de la frase no suprime la realidad del reformismo. Sobre el papel, las sectas pueden suprimirles toda naturaleza obrera a los sindicatos o a los partidos reformistas: esto no impide a estos últimos en representar, en dirigir y en traicionar. Los “revolucionarios” que los echan al olvido mientras que la clase obrera todavía no lo hizo, les prestan el servicio más grande y desarman a la clase obrera. La clase obrera no se desembarazará de las direcciones traidoras espontáneamente, sino con la ayuda del partido revolucionario. Porque la burguesía necesita a agentes en el seno de la clase obrera cuando no la aplasta por la bota del fascismo. En caso que los antiguos “partidos obreros burgueses” no pudieran más desempeñar este papel, hay candidatos que se proponen en la clase dominante para reemplazarlos: los “partidos laxos” con programa mínimo creados por los “trotskistas”, por las organizaciones de parados y nuevo sindicatos fundados por los ‘trotskistas’, por los frentes populares en los cuales participan o los cuales ellos mismos forman son la prueba.

La crisis de dirección de la clase obrera considerablemente se agravó con la destrucción de la 4a Internacional en 1951-53 y la restauración del capitalismo en Rusia en 1991-92. Para avanzar hacia la resolución de la crisis de dirección, en esta situación difícil, hay que rechazar las mistificaciones de Lambert o de Moreno, “como la ausencia de representación política” o “el vacío de dirección”.

Espero que los compañeros de Brasil y de Argentina sean calmados sobre la conformidad de la política del Groupe Bolchevik con la herencia del 4ª Internacional y que encontrarán en esta respuesta materia de reflexión para su propia intervención.

La ciencia exige, en primer lugar, que se tenga en cuenta la experiencia de los demás países, sobre todo si estos países, también capitalistas, pasan o han pasado recientemente por una experiencia muy parecida; en segundo término, exige que se tengan en cuenta todas las fuerzas, todos los grupos, partidos, clases y masas, que actúan en el interior de dichos países, en vez de determinar la política únicamente conforme a los deseos y opiniones… (Vladimir Lenin, La Enfermedad infantil del comunismo, el “izquierdismo”, abril de 1920)

La crisis de dirección viene del control, a cuenta de la clase dominante, por burocracias, de las organizaciones obreras (es decir: fundadas por la clase obrera). Si las palabras tienen un sentido, un partido burgués no traiciona el proletariado; pues, los partidos burgueses no son la causa de la “crisis de la dirección revolucionaria del proletariado” que tenemos que resolver. Sólo el fascismo y la revolución proletaria suprimen esta base objetiva del reformismo. En Francia, el PCF y sobre todo el PS conservan la confianza de millones de trabajadores pero sólo pueden engañarlos. En un número de países de América, partidos obreros burgueses antiguos (Partido Comunista chileno y Partido Socialista de Chile, por ejemplo) o más recientes (Partido dos Trabalhadores de Brasil, por ejemplo) desempeñan siempre un papel funesto, a causa de la marginalidad y, luego, a causa de la desaparición del 4ª Internacional. Además, los viejos partidos socialdemócratas europeos desempeñan un cierto papel en América Latina, a cuenta de la Unión Europea; también, los partidos stalinistas que intentan readaptarse en partidos socialdemócratas (PRC de Italia, PCF de Francia, PDS de Alemania) se esforzaron por hacerse útiles para su burguesía a través del Foro Social Mundial.

El “frente de los revolucionarios” de los revisionistas del programa y de los liquidadores de la 4ª Internacional abandona la tarea de enfrentarse con las direcciones traidoras y desemboca en la adaptación a éstas. Para resolver la crisis de dirección, hay que construir un partido delimitado del centrismo, que combate el reformismo con tácticas apropiadas en lugar de negar su existencia.

La intransigencia política y una política flexible de frente único constituyen dos armas para alcanzar una solo y mismo fin. (León Trotsky, Centrismo y 4a Internacional “, 1934)

Si queremos resolver la crisis de dirección revolucionaria de la clase obrera, hay que liquidar en la práctica el obstáculo de los viejos aparatos y desenmascarar también a los epígonos de la difunta 4a Internacional que intentan abastecer a la burguesía de frente populares y de nuevos partidos reformistas.

El hecho de que en todos los países capitalistas avanzados se han constituido ya “partidos obreros burgueses”, como fenómeno político, y que sin una lucha enérgica y despiadada, en toda la línea, contra esos partidos — o, grupos, corrientes, etc., todo es lo mismo — no puede ni hablarse de lucha contra el imperialismo, ni de marxismo, ni de movimiento obrero socialista. (Vladimir Lenin, El imperialismo y la escisión del socialismo, 1916)

Con mi saludos internacionalistas,

Valentina Cohen