¡Basta de intervenciones militares norteamericanas contra Irán!

Publicada el .

¡Fin del bloqueo!

El 14 de noviembre de 2019, el gobierno iraní anuncia el aumento de los precios de los combustibles. Del 14 al 18, una explosión de ira popular sacude al país. La República Islámica, escaldada por las manifestaciones populares de 2017-2018, bloquea Internet y ahoga la revuelta en sangre. La policía, los “basij” (milicia islamista vestida de civil) y los pasdarán (guardias de la contrarrevolución islámica) arrestan a miles de opositores y matan al menos a 1.500 manifestantes (Reuters, 23 de diciembre). La represión parece particularmente violenta entre las minorías (kurdos, árabes, etc.): los pasdarán usan ametralladoras en Mahshahr, una ciudad en Juzestán (suroeste) con una mayoría árabe.

El 3 de enero de 2020, el asesinato en Irak – mediante un dron – del general iraní Qassem Soleimani, por decisión del presidente de los Estados Unidos, tiene el efecto temporal de acercar la población hacia el gobierno iraní y de reducir las diferencias entre facciones de la burguesía islamista. Las manifestaciones de duelo y protesta son masivas, incluso en Juzestán.

El estado norteamericano ha asumido durante mucho tiempo el derecho de matar de hambre a poblaciones enteras, de privarlas de medicamentos, de sofocar la economía de países enteros, imponiendo bloqueos, como lo ha hecho contra Cuba, contra Irak antes de invadirlo, como lo hace hoy contra Irán. El estado estadounidense se arroga el derecho de derrocar a los gobiernos, incluso de matar la quien no le gusta, sin ni siquiera haber declarado la guerra. Acaba de hacerlo en el territorio de un estado aliado sin consultar a su gobierno. El general Soleimani fue asesinado a causa del conflicto entre la principal potencia imperialista del mundo y una potencia regional, cuyos intereses chocan en el Medio Oriente. Era el jefe de la “Fuerza Al-Quds”, la rama internacional de los pasdarán. Lo que el estado norteamericano no le perdona es haber desempeñado un papel en el Líbano, Siria e Irak al crear, armar y financiar milicias chiítas sobre una base sectaria y religiosa; haber participado en la derrota del ejército israelí en el Líbano en 2006; haber respondido a la renuncia del tratado de no proliferación nuclear por parte de Estados Unidos y al bloqueo de Irán con operaciones contra petroleros en el Estrecho de Ormuz, contra una refinería en Arabia Saudita, contra una base estadounidense en Irak y finalmente contra la embajada de los Estados Unidos en Irak.

Pero la Fuerza A-Quds y los pasdarán son tan enemigos de la clase obrera y del comunismo como el estado mayor del ejército de los Estados Unidos y los jefes de la CIA. Los guardias no solo son parte del aparato represivo de la burguesía iraní, sino que su dirigencia controla una parte importante de la economía. En Siria, desde marzo de 2011, mucho antes de la intervención del ejército imperialista ruso en septiembre de 2015, la fuerza Al-Quds contribuyó a salvar a Assad-hijo de la revolución que lo amenazaba.

Entre bastidores, Soleimani, los pasdarán y el estado iraní han colaborado más de una vez con “el gran Satán” (Estados Unidos en los discursos de los ayatolás): en 2001, en Afganistán contra los talibanes; en 2003, en Irak para establecer un gobierno provisional; en 2016, en Irak contra el Estado Islámico.

Debido a la desproporción de los medios militares, las represalias del régimen clerical iraní se limitaron a ataques con misiles durante la noche del 7 al 8 de enero en dos bases militares estadounidenses en Irak, que no causaron víctimas. Por otro lado, un avión civil de una compañía ucraniana, lleno de pasajeros iraníes y canadienses, derribado el 8 de enero por el ejército iraní, ha sido la víctima de la tensión militar y del bloqueo de las comunicaciones electrónicas por parte del ejército estadounidense. Esta tragedia ha relanzado las protestas hostiles tanto contra el presidente Hassan Rohani como contra el guía supremo Alí Jamenei.

Los trabajadores avanzados del mundo entero están a favor del derrocamiento del régimen de los ayatolás, que nació fruto del aplastamiento de la revolución de 1978-1979, que mató a miles de militantes obreros, que preservó el capitalismo y se incorporó a él, que reprime las huelgas, oprime a las mujeres, a las minorías nacionales y a los homosexuales. Pero esa tarea no puede dejarse en manos de Trump, el Pentágono y la CIA. Son la clase obrera y los oprimidos de Irán quienes han de expulsar a los capitalistas y verdugos islamistas, establecer un gobierno obrero y campesino basado en los shoras [consejos de fábricas nacidos en 1978-79], abrir el camino a la Federación Socialista de Oriente Medio, liberada de la colonización sionista y de toda opresión imperialista. La mejor ayuda que se les puede prestar es que el movimiento obrero de Estados Unidos, Israel y de todos los países se oponga a cualquier operación militar contra Irán y exija el levantamiento inmediato del bloqueo estadounidense.

¡Alto a todas las amenazas estadounidenses e israelíes contra Irán!

¡Fin inmediato al bloqueo americano contra Irán!

¡Cierre de todas las bases militares estadounidenses, británicas, francesas y rusas en el Oriente Medio y el Mediterráneo! ¡Fuera la flota estadounidense del Golfo Pérsico, el Océano Índico y el Mar Mediterráneo!

12 de enero de 2020

Buró Internacional del COREP

IKC